SALUD Y BIENESTAR

Alcoholismo infantil en México: La peligrosa trampa de «enseñar a beber» en casa

La edad de inicio en el consumo de alcohol ha descendido hasta los 8 años en México. Especialistas advierten que la normalización familiar y la falta de detección temprana ejercen una presión crítica sobre el sistema de salud pública, vinculando esta sustancia con más de 200 enfermedades

El consumo de alcohol en México se ha consolidado como un problema de salud pública de gran magnitud, afectando de manera preocupante a la población joven y adolescente. Edgar Angulo, psicólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en el tratamiento y prevención de adicciones, señaló que, aunque existen datos confusos sobre las tendencias actuales, el abuso de esta sustancia representa un desafío crítico que requiere una intervención integral más allá de las políticas gubernamentales aisladas.

Alcoholismo infantil en México: La peligrosa trampa de «enseñar a beber» en casaLa edad de inicio en el consumo de alcohol ha descendido hasta los 8 años en México.

Especialistas advierten que la normalización familiar y la falta de detección temprana ejercen una presión crítica sobre el sistema de salud pública, vinculando esta sustancia con más de 200 enfermedadesMatías Domínguezmartes, Alcoholismo infantil en México: La peligrosa trampa de «enseñar a beber» en casa.

El consumo de alcohol en México se ha consolidado como un problema de salud pública de gran magnitud, afectando de manera preocupante a la población joven y adolescente. Edgar Angulo, psicólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en el tratamiento y prevención de adicciones, señaló que, aunque existen datos confusos sobre las tendencias actuales, el abuso de esta sustancia representa un desafío crítico que requiere una intervención integral más allá de las políticas gubernamentales aisladas.

El especialista destacó que la edad de inicio en el consumo de alcohol ha descendido significativamente, alcanzando incluso a niños de entre 8 y 10 años.

Esta situación es alarmante, ya que el abuso de esta sustancia, incluso antes de desarrollar una dependencia clínica, está vinculado a consecuencias graves como accidentes, intentos de quitarse la vida y diversos problemas de salud.

En entrevista para El Heraldo Radio, Angulo enfatizó que la normalización del consumo en menores, a menudo fomentada por el entorno familiar bajo la idea errónea de enseñar a beber, debe ser sustituida por una educación enfocada en hábitos saludables y habilidades sociales.

Impacto en el sistema de salud pública y detección temprana»Lo primero sería retrasar la edad de inicio. Esto sí tiene que ver con política pública, pero también con una protección de familia. La familia va a ser el centro importante donde se logre prevenir las adicciones».

El consumo de alcohol no solo genera adicción, sino que está correlacionado con más de 200 enfermedades, lo que ejerce una presión constante sobre el sistema de salud pública.

Angulo subrayó que la falta de detección temprana es uno de los mayores obstáculos, ya que las familias suelen buscar ayuda profesional años después de que el abuso se ha instalado, lo que complica el pronóstico y el tratamiento.»Cuando pensamos que se les necesita enseñar a beber, ya casi lo queremos meter en la reforma educativa. Estamos equivocados en ese sentido, en la tolerancia, en la normalización que le hemos dado al tema del consumo en menores».

Asimismo, el especialista criticó la doble moral en la publicidad, donde se promueve el deporte mientras los eventos deportivos son patrocinados por empresas alcoholeras.

¿Qué se necesita para evitar que los menores consuman alcohol?»El consumo del alcohol, no el alcoholismo, el consumo del alcohol, incluso a nivel moderado, está correlacionado con más de 200 enfermedades.

Nos preocupa mucho el alcoholismo, pero solo el consumo genera, agrava o complica a 200 enfermedades más, lo que hace que el sistema de salud esté muy presionado por las altas tasas de consumo de alcohol».

Finalmente, el experto subrayó que el alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y compleja que, aunque posee un componente hereditario, no es determinista. La solución, según Angulo, radica en un esfuerzo conjunto entre autoridades, familias y sociedad para implementar políticas de prevención efectivas, mejorar la vigilancia sobre la calidad de las bebidas y garantizar que los tratamientos especializados sean accesibles para toda la población.

Por Matías Domínguez

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