El consumo excesivo se mantuvo sin cambios en este grupo, mientras en los hombres se redujo 22 por ciento en el mismo lapso, señalaron organizaciones civiles.

A 19 de febrero del 2026
Ciudad de México. En México sigue pendiente contar con una estrategia que frene el aumento en el consumo de alcohol, sobre todo en mujeres adultas que incrementaron en 12 por ciento la ingesta alguna vez en la vida entre 2016 y 2025. El consumo excesivo se mantuvo sin cambios en este grupo, mientras en los hombres se redujo 22 por ciento en el mismo lapso, señalaron organizaciones civiles.
Exhortaron al gobierno federal a tomar medidas ante un problema que provoca 40 mil muertes y se asocia con la pérdida de 552 mil millones de pesos en costos sociales al año.
En conferencia convocada por la organización Salud Justa Mx, Nancy López, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, comentó los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025, según los cuales la prevalencia en el consumo de bebidas embriagantes en el último año registró una ligera disminución entre las personas de 12 a 65 años. Pasó de 49.1 a 46.1 por ciento, pero fue más acentuada entre adolescentes (de 28 a 17.8 por ciento).
Pero en los adultos, los hombres bajaron de 64.4 a 59.1 por ciento, en tanto que las mujeres aumentaron de 41.3 a 43.3.
A pesar de los descensos en general, López destacó: “siguen siendo millones de personas menores de edad y adultas que actualmente ingieren alcohol, lo que sugiere la necesidad de seguir fortaleciendo acciones para prevenir y controlar su consumo”.

Los resultados de la encuesta muestran cifras alarmantes, pues la prevalencia en adolescentes se mantiene en 33.9 por ciento, con mínima diferencia entre hombres (36.6 por ciento) y mujeres (31.1 por ciento). Mientras, el consumo alguna vez en la vida entre mujeres de la población general aumentó significativamente de 67.3 a 75.4 por ciento.
Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción Sobre Alcohol (RASA) advirtió que la evidencia revela la importancia de tomar medidas para reducir de manera efectiva el consumo de alcohol y los daños asociados mediante políticas públicas integrales, sostenidas y basadas en evidencia científica, que regulen la disponibilidad, precio y publicidad de las bebidas alcohólicas.
Aseguró que las experiencias de diferentes países demuestran la efectividad de acciones como el aumento de impuestos, la regulación de la disponibilidad del alcohol, la restricción de la publicidad y el fortalecimiento de los servicios de prevención.
Estas políticas, agregó, “no buscan prohibir, sino proteger la salud pública, especialmente de niños, adolescentes y poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad”.
Fuente: LA JORNADA




