HISTORIA Y CULTURA

‘Autobiografía de Rojo’ de Anne Carson, Premio Nobel de Literatura 2026

Autobiografía de Rojo, de Anne Carson, título traducido por Tedi López Mills, se publicó en 2009 en el sello Editorial Calamus, fundado y dirigida por el artista Francisco Toledo, en coedición con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Se reditó, en 2018, en la colección El Oro de los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Con permiso de la traductora se ofrece a los lectores de La Jornada fragmentos de esta importante obra de la ganadora más reciente del Premio Nobel de Literatura.

I. Gerión

Gerión era un monstruo todo en él era rojo
emergía de las cobijas su hocico en la
mañana era rojo
cuán tieso el paisaje rojo donde su ganado
se iba restregando
contra las maniotas en el viento rojo
se fue hundiendo en la jalea, alba roja, del
sueño
de Gerión

El sueño de Gerión comenzó rojo luego se
escapó del barril y corrió
vela arriba rota plata se lanzó por sus raíces
como un cachorro

Cachorro secreto En la franja delantera de otro día rojo

II. Mientras tanto Él llegó

Por los cerros de sal era Él
Sabía del oro en la casa
Había avistado ya el rojo humo por encima
de las espadañas rojas

III. Los padres de Gerión

Si insistes en usar tu mascara a la mesa
mientras cenamos
pues Buenas Noches Entonces dijeron y lo
forzaron a subir
por la hemorragia de la escalera hacia los
ardientes Brazos secos
hacia el tictac del taxi rojo del íncubo
No quiero irme quiero quedarme Abajo y leer

IV. Empieza la muerte de Gerión

Gerión caminó por la roja llanura de su
mente y respondió No
fue asesinato Y deshecho al ver a su ganado
tendido
Todos tan queridos dijo Gerión Y ahora me
toca a mí

V. El destino reversible de Gerión

Su madre lo vio las madres son así
Tenme confianza dijo Ingeniera de su suavidad
No tienes que decidirlo ahora
Tras su mejilla roja derecha Gerión pudo ver
Como iba ardiendo la espiral de la hornilla

VI. Mientras tanto en el cielo

Atenea miraba por el piso
del barco con fondo de vidrio Atenea señaló
Zeus miró a Él.

VII. El fin de semana de Gerión

Más tarde bueno más tarde se fueron de la
cantina regresaron a la casa
del centauro el centauro tenía una copa
hecha con un cráneo Contenía tres
medidas de vino Sosteniéndola bebía Ven
para acá puedes
traerte tu copa si te da miedo venir solo El
centauro
dio unas palmaditas al sofá a su lado Amarillo
rojizo pequeño animal vivo
Ni una abeja ascendió por la espina dorsal
de Gerión por adentro

VIII. El padre de Gerión

Una raíz silenciosa quizá sepa como vociferar
Le gustaba
chupar palabras Aquí hay una todopoderosa
decía
al cabo de días parado en la puerta
NOCTURNAVAINARESOPLADA

IX El expediente de guerra de Gerión

Recostado en la tierra Gerión se tapaba los
oídos El sonido
de los caballos era el de rosas que se queman
vivas

X. Educación

En esa época la policía era débil La familia
fuerte
De la mano el primer día la madre de Gerión
lo llevó
a la escuela Le acicaló sus alitas rojas y lo lanzó
por la entrada

XI. Cierto

¿Hay muchos niños que se consideran
monstruos? Pero en mi caso sé que es cierto
le dijo Gerión al
perro estaban sentados en el risco El perro
lo miró
con alegría

XII. Alas

Desciende de un cielo rasgado de marzo y se
sumerge
en la ciega mariana atlántica Un perrito
rojo que brinca por la playa kilómetros
abajo
como una sombra liberada

XIII. El mazo asesino de Heracles

El perrito rojo no lo vio lo sintió Todos los
hechos
contienen uno solo

XIV. La flecha de Heracles

Flecha significa matar Partió el cráneo de
Gerión como un peine Hizo
que el cuello infantil se inclinara En un
extraño ángulo lento de lado como
cuando una amapola se humilla ante un
latigazo de brisa
Desnuda

XV. Todo lo que se sabe de Gerión

Le encantaban los relámpagos Vivía en una
isla Su madre era
ninfa de un río que desembocaba en el mar
Su padre era una herramienta
cortante de oro Los antiguos escolios dicen
que Estesícoro dice que
Gerión tenía seis manos y seis pies y alas
Era rojo
y su extraño ganado rojo provocaba envidia
Heracles vino y
lo mató por su ganado
Al perro también

XVI. El final de Gerión

El mundo rojo Y las rojas brisas
correspondientes
perduraron No así Gerión.

Por Anne Carson

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