El Museo Nacional de Historia incorporó un cuadro de Hernán Cortés a su acervo en el Castillo de Chapultepec. Aquí te contamos más.

A 16 de febrero del 2026.- El Cuadro de Hernán Cortés en el Castillo de Chapultepec es ahora parte del discurso histórico del Museo Nacional de Historia (MNH), donde la memoria no se presenta como celebración ni condena, sino como reflexión.
Este retrato se incorporó al acervo del recinto gracias a la donación de la familia Pignatelli Aragona Cortés, descendiente de Cortés.
¿Cómo es el cuadro de Hernán Cortés del Castillo de Chapultepec?
La obra complementa el guion de la primera sala del museo, titulada Dos continentes aislados, al incorporar la imagen de Hernán Cortés, un personaje que modificó de manera decisiva el rumbo del territorio que más tarde se convertiría en la Nueva España.
El óleo —posible copia de un original del siglo XVII vinculado al Hospital de Jesús Nazareno, donde reposan los restos de Cortés— muestra al conquistador en la mediana madurez. Sin embargo, el elemento central no es su rostro, sino el escudo de armas del Marquesado del Valle de Oaxaca, concedido en 1525 por Carlos I de España.
En el diseño heráldico, sobre fondo negro, se observa la corona de Moctezuma por encima de las de Cuitláhuac y Cuauhtémoc. Alrededor, las cabezas encadenadas de siete señoríos —Tacuba, Texcoco, Coyoacán, Tlatelolco, Xochimilco, Churubusco, Chalco e Iztapalapa— acompañan la escena, junto con un lema en latín que reza: “El Señor juzgó en sus actos y fortaleció mi brazo”.

Más que un adorno, la heráldica representaba en el mundo hispánico un instrumento de ascenso social y legitimidad política. En este caso, también revela la paradoja histórica: uno de los nombres inscritos en el escudo, Cuauhtémoc, marcaría posteriormente un punto de tensión en la relación entre Cortés y la Corona española.
Del ámbito privado al patrimonio público
El cuadro de Hernán Cortés formó parte de la colección familiar de los Pignatelli Aragona Cortés durante varias generaciones. En 2024, mediante la colaboración de instancias culturales y diplomáticas mexicanas, el óleo se donó al patrimonio nacional para integrarse posteriormente al acervo del Museo Nacional de Historia, que se ubica en el Castillo de Chapultepec.
La pieza trasciende así el ámbito doméstico para insertarse en un espacio donde la historia se observa con distancia crítica. La figura de Cortés ha transitado, a lo largo de los siglos, entre la admiración y la controversia, entre la construcción heroica y la revisión ideológica.

¿Quién fue y qué hizo Hernán Cortés?
De origen humilde, Cortés nació en 1485 en la ciudad española de Medellín, en la región de la Extremadura castellana. Cuando tenía catorce años, sus padres, lo enviaron a estudiar a la Universidad de Salamanca.
En esa ciudad radicó en casa de un Francisco Núñez de Valera. Dicho personaje enseñaba latín -y de quien seguramente lo aprendió Cortés-, y estaba casado con una media hermana del padre de Hernán.
Años después, contrario a la voluntad de sus progenitores, el joven Cortés dejó inconclusos sus estudios. Decidió probar suerte en las recién descubiertas Indias.
Por lo tanto, se embarcó en 1504, llegando a la isla de La Española, lugar en el que, según Bernal Díaz del Castillo, vivió “adeudado y pobre”.

Dicha situación continuó hasta que, por la ayuda que había brindado en la pacificación de algunas partes de la isla, el gobernador Ovando le otorgó algunos indios de encomienda y la escribanía del naciente ayuntamiento de Azua.
Tiempo más tarde, hacia 1511, Cortés participó en la conquista de Cuba. Ahí viviría “haciéndose amigo de las armas”. Esto continuó hasta 1519, cuando el gobernador de la isla, Diego Velázquez, decide enviarlo en auxilio de Juan de Grijalva.
Cabe destacar que, Grijalva, varios meses antes había sido despachado por el mismo Velázquez a las costas de Yucatán con el objetivo de explorar y, de ser posible, poblar las tierras que descubriese.
Así pues, Cortés, ya de 34 años de edad, se hizo a la mar con seis pequeñas embarcaciones. Hizo escala en el puerto de Trinidad, donde se ganó para su partido -que había comenzado a organizar- a Francisco Verdugo (alcalde del puerto), a Diego de Ordaz y a otros comisionados por el mismo Velázquez para aprehenderlo.
Y es que, Velázquez ya se había arrepentido de haberle encomendado la empresa de descubrimiento y conquista de aquellas tierras reconocidas por Grijalva. En franca rebeldía, Cortés desobedeció a Diego Velázquez y avanzó hacia el puerto de Carenas, actual ciudad de La Habana, capital de Cuba.
En dicho lugar reclutó más gente, alcanzando a sumar 934 hombres. Además se hizo de dieciséis caballos, diez cañones y cuatro falconetas. Todo esto lo embarcó en once naves al mando del conocido hombre de mar Antón de Alaminos, dando así inicio formal a su empresa de conquista.
Organizó la expedición a México, partiendo el 11 de febrero de 1519 con 10 naves, 100 marinos y 508 soldados. Desembarcó en la isla de Cozumel y continuó por el litoral hasta llegar a la Isla de Sacrificios. Fundó la Villa Rica de la Vera Cruz y más tarde, con ayuda de los totonacas y tlaxcaltecas, entró a Tenochtitlan donde fue recibido por Moctezuma.
Llegada a México
Regresó a Veracruz a enfrentarse a Pánfilo de Narváez, quien había venido de Cuba en su persecución. A su regreso a Tenochtitlan encontró a los españoles sitiados por los mexicas a causa de la matanza del Templo Mayor. Huyó con sus ejércitos de la ciudad el 30 de junio de 1520 (la Noche Triste).
En Tlaxcala ordenó la construcción de 13 bergantines con los que sitió la ciudad durante 75 días, al final de los cuales tomó prisionero a Cuauhtémoc, obteniendo la rendición de los mexicas.
Conquistó la región central de México y Guatemala. Durante su gestión como Gobernador y Capitán General de la Nueva España impulsó la economía y la labor misionera. Encabezó una fallida expedición a Las Hibueras (Honduras) para someter a Cristóbal de Olid. Acusado ante el rey de abuso de poder durante su gestión, fue destituido del cargo de gobernador.
En un intento por recobrar el gobierno de la Nueva España viajó a la metropolí, aunque solo consiguió el título de Marqués del Valle de Oaxaca con numerosas mercedes de tierras y vasallos. Permaneció en la Nueva España de 1530 a 1540. En 1535 organizó una expedición a la Baja California, donde descubrió el mar que lleva su nombre.
Por ello, el museo asume ese claroscuro como parte de su responsabilidad, a saber, que preservar la memoria implica reconocer la complejidad. En un país donde el pasado colonial genera preguntas, elretrato pretende invitar al espectador a mirar la historia en toda su densidad.
Fuente: FayerWayer




