
Los Estudios Churubusco recibió la edición 68 de los Premios Ariel, donde la película de David Pablos se coronó como máxima ganadora

La lluvia no impidió que el cine mexicano celebrara por todo lo alto su fiesta más grande. La 68.ª entrega de los Premios Ariel regresó a sus orígenes, tomando como escenario los emblemáticos Estudios Churubusco en la Ciudad de México, coincidiendo con la conmemoración del 80 aniversario de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).
El Heraldo de MéxicoPREMIACIÓN“En el camino” triunfa en los Ariel 2026Los Estudios Churubusco recibió la edición 68 de los Premios Ariel, donde la película de David Pablos se coronó como máxima ganadoraPatricia Villanuevasábado, 3 de octubre de 2026 · 22:37 hs“En el camino” triunfa en los Ariel 2026Así fue la premiación.
EspecialSíguenosGFondoLa lluvia no impidió que el cine mexicano celebrara por todo lo alto su fiesta más grande.
La 68.ª entrega de los Premios Ariel regresó a sus orígenes, tomando como escenario los emblemáticos Estudios Churubusco en la Ciudad de México, coincidiendo con la conmemoración del 80 aniversario de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).
La gran protagonista de la noche fue, sin lugar a dudas, En el camino, de David Pablos.
La cinta se alzó con seis estatuillas, consolidándose como la obra más galardonada al imponerse en categorías fundamentales como Mejor Película, Dirección, Actor, Coactuación Masculina, Fotografía y Revelación Actoral.

Este triunfo reafirma la potencia narrativa de Pablos y la conexión emocional que su propuesta ha logrado con la crítica y la industria. Mientras que la película Soy Frankelda ganó la estatuilla a Mejor Largometraje de Animación.
Otro momento significativo de la ceremonia fue el reconocimiento al cine técnico. Autos, mota y rocanrol sorprendió al acumular cinco premios en áreas técnicas, como efectos visuales, vestuario, maquillaje, diseño de arte y sonido. Por su parte, La reserva se llevó tres galardones, incluyendo el de Mejor Ópera Prima.
El discurso más destacado de la noche lo dio el presidente de la AMACC, Daniel Hidalgo. En una intervención que resonó con fuerza en el gremio, Hidalgo llamó a la unidad: «El cine mexicano no necesita más trincheras, necesita más puentes», sentenció, subrayando la urgencia de no solo producir buen cine, sino de garantizar que el público mexicano acceda a él, instando a crear lazos con universidades y escuelas para formar a los espectadores del futuro.
La emotividad también se hizo presente al entregar los Arieles de Oro a dos pilares del cine nacional: la icónica actriz Rosita Arenas y el legendario documentalista Demetrio Bilbatúa, cuyos legados fueron celebrados por todos los presentes. Asimismo, Óscar Menéndez recibió la medalla Salvador Toscano.
Esta edición no solo premió la excelencia, sino que marcó un reencuentro necesario en la capital. Tras tres años de realizarse en Jalisco, los Ariel regresaron a la Ciudad de México en un marco de nostalgia y esperanza.




