La historia del exportero mexicano que convirtió su pasión por el mar en una marca personal que revolucionó la estética del fútbol.

Jorge Campos celebra este 15 de octubre sus 60 años de vida y su legado continúa presente en la historia del fútbol mexicano. Reconocido por sus espectaculares atajadas, su capacidad para jugar como portero y delantero, y sus inolvidables uniformes de colores llamativos, el exportero construyó una identidad que trascendió las canchas. Detrás de aquella vestimenta tan particular había una conexión profunda con sus raíces y su amor por el mar.
Mucho antes de convertirse en una figura internacional, «El Inmortal» creció en las playas de Acapulco, donde desarrolló su pasión por el surf. Cuando se trasladó a la Ciudad de México para jugar con Pumas de la UNAM, tuvo que dejar atrás parte de ese estilo de vida, pero encontró una manera de mantenerlo presente, llevando los colores, la libertad y la esencia de la playa a sus uniformes.
En una charla con el programa “La Saga”, el histórico guardameta contó cómo nació la idea de diseñar sus propias prendas y explicó que trabajaba junto a un amigo en Acapulco para elegir los colores y las formas que terminarían convirtiéndose en su sello personal. Lo que comenzó como una elección ligada a sus gustos terminó por distinguirlo en todo el mundo, hasta convertir sus uniformes en una de las imágenes más reconocibles del fútbol mexicano.
Jorge Campos explicó cómo nacieron sus uniformes inspirados en Acapulco
La historia de los uniformes de Campos está estrechamente relacionada con su vida antes del balompié profesional. El exarquero recordó en La Saga que, cuando le tocó regresar a la portería después de jugar como delantero, no tenía la ropa necesaria para afrontar esa nueva etapa. Fue entonces cuando decidió crear sus propios diseños junto a un amigo de Acapulco.
«Cuando me mandan de portero yo no tenía ropa. Entonces empecé a hacer con un amigo en Acapulco. Le digo: ‘A ver, oye, vamos a hacer un uniforme'», relató durante la conversación.
A partir de ese momento, comenzó a elegir personalmente los elementos de su vestimenta. Los colores intensos, los rombos y los diseños poco convencionales respondían a sus preferencias, pero también a una forma de conservar la identidad que había desarrollado junto al mar.

«Quiero la bermuda así, quiero los colores, me gustan estos colores», recordó sobre las indicaciones que le daba a su compañero. También explicó que su gusto por las prendas holgadas estaba relacionado con la ropa que acostumbraba utilizar en la playa.
«Yo dejé de surfear y dije: ‘No, ya fútbol, vámonos al fútbol, ya nada de surf’. Pero me sigue gustando, me encanta todo eso. Crecí en la playa», contó luego.
De jugar como delantero a convertirse en un ícono del fútbol mundial
La trayectoria de Jorge también estuvo marcada por una particularidad que pocos guardametas han conseguido replicar: su capacidad para desempeñarse en dos posiciones. Durante la charla con el programa, recordó que inicialmente jugaba como delantero en Pumas y que su confianza lo llevaba a insistir en que podía destacar en esa función.
«Yo empecé a jugar de delantero porque mi papá me hizo jugar de delantero también. Todos mis hermanos juegan de delantero», explicó. Incluso bromeó sobre aquella etapa y recordó que se consideraba uno de los mejores atacantes del equipo.
Después de aproximadamente dos años, el entrenador le comunicó que debía regresar a la portería. Campos contó que no esperaba esa decisión, ya que se había acostumbrado a jugar en el frente de ataque y había dejado de lado sus guantes. Sin embargo, aceptó el desafío y terminó desarrollando una carrera que lo convirtió en uno de los arqueros mexicanos más reconocidos.
Su estilo también se distinguía por la manera en que ocupaba el arco. En la entrevista, explicó que a veces se colocaba sobre el balón para aparentar mayor altura frente a los delanteros. Con el paso del tiempo, sus uniformes coloridos alcanzaron una fama que superó las fronteras de México. Su estética fue asociada con personajes de la cultura popular y sus diseños llegaron incluso a espacios de exhibición artística.

Fuente EL HERALDO DE MÉXICO



