Los nikkei, descendientes de japoneses avecindados en México, han unido la cultura de los dos países en una sola comunidad.

A 12 de febrero del 2026.- A lo largo de su historia, México no solo ha sido un territorio de tránsito migratorio. En el país también se han establecido comunidades originarias de otras naciones de África, Asia y Europa. Una de ellas son los nikkei, los descendientes de migrantes japoneses. Desde finales del siglo XIX, estas personas han vivido en diversos sitios de las República, uniendo la cultura nipona con la mexicana de forma única.

Los primeros japoneses avecindados en México
En medio de plena época porfiriana, el 10 de mayo de 1887 llegó el primer grupo de migrantes japoneses a la República Mexicana. Con algo más de 35 nipones, se fundó la Colonia Enomoto en Acacoyagua, en el estado de Chiapas. Este grupo de japoneses fue el primero en trasladarse para vivir y trabajar en América Latina. Recordemos también que el régimen de Porfirio Díaz facilitó activamente la fundación de colonias de extranjeros en territorio nacional, a fin de atraer inversiones y «modernizar» a la sociedad.
A partir de esto, en octubre de 1891, se formó el primer consulado del Japón en México. El secretario de la dependencia diplomática japonesa, Toshiro Fujita, junto a Mosuke Morio, Ryukichi Enomoto y otros nipones, realizaron un viaje de reconocimiento e investigación de la zona costera del Pacífico estadounidense y mexicano. Por otra parte, aunque la Colonia Enomoto no logró prosperar, inauguró la llegada de más japoneses al país y el nacimiento de la comunidad nikkei.

El nacimiento de los nikkei y la segunda oleada de migración japonesa en México
Tras los primeros japoneses avecindados en México, muy pronto se les unieron otros compatriotas suyos. Esta nueva oleada, arribada al país entre 1906 y 1904, se distribuyó en varios estados de la República. Particularmente, estos nipones se asentaron en Baja California, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Chihuahua, la Ciudad de México, Coahuila, Jalisco, Sonora y Sinaloa. Estas personas, dedicadas sobre todo a la agricultura, provenían mayoritariamente de las prefecturas niponas de Hokkaido, Okinawa, Miyagi y Aichi, así como de las ciudades de Hiroshima y Fukuoka.

Por otra parte, en territorio nacional empezaron a nacer los primeros hijos de estos migrantes, a los cuales se les denominó nikkei (日系). Este término está compuesto por las palabras japonesas Nihon (Japón) y kei («linaje» o «descendencia»). En general, se emplea como un denominativo para todas las personas de ascendencia nipona que viven fuera de Japón.

La descendencia japonesa en México
Un momento difícil para la comunidad nikkei fue el que comprendió la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), sobre todo cuando nuestro país ingresó al conflicto en 1942. Al formar parte de la coalición encabezada por Estados Unidos, la Unión Soviética e Inglaterra, se presionó al gobierno mexicano para que vigilara y detuviera a los japoneses residentes en la República. Varios nikkei también fueron apresados. El imperativo de la seguridad, particularmente la de Estados Unidos, generó este álgido trance.
No obstante, tras la conflagración mundial, de nueva cuenta muchos japoneses se avecindaron en México y los nikkei siguieron aumentando hasta rondar, en la actualidad, las 76 mil personas. Desde el año de 1897 se han registrado, en total, siete oleadas de migración nipona en México. El arraigo de las distintas generaciones de mexico-japoneses es fuerte. Por si fuera poco, tienen denominaciones diferentes: issei para la primera; nissei para la segunda, sansei para la tercera y yonsei para la cuarta. Además, la comunidad nikkei ha enriquecido culturalmente a nuestro país. De ella han emergido destacadas figuras en diversos ámbitos, como el pintor Luis Nishizawa, el filólogo e investigador Alejandro Higashi y la empresaria María Teresa Kasuga, entre otros.

Fuente: FayerWayer




