CIUDAD DE MÉXICO

Papel picado, una tradición de Día de Muertos

En el corazón de Xochimilco, existe un taller familiar que desde hace casi cuatro décadas se dedica a la producción de papel picado

El papel picado es uno de los elementos que, año con año, viste las ofrendas de día de muertos; sus colores, sus figuras y el movimiento de cada hoja forman parte de una tradición que se niega a desaparecer.

En el corazón de Xochimilco, existe un taller familiar que desde hace casi cuatro décadas se dedica a la producción de papel picado; un espacio que parece haberse detenido en el tiempo. No se utilizan tijeras ni máquinas, los calados se hacen bajo un minucioso proceso que exige paciencia, pulso y precisión; y en el que solo se utiliza un martillo y distintos tipos de gurbias.

El taller nació hace 38 años por iniciativa del artesano Arturo Torres, quien desde niño aprendió a cortar papel para adornar las mayordomías y fiestas patronales de Xochimilco. Después, diseñó sus propias herramientas de madera y metal. Actualmente, el taller es dirigido por su hija, Yuridia Independencia Torres.

El proceso comienza con un dibujo que sirve como guía para determinar qué espacios serán retirados y cuáles permanecerán intactos. Después, las hojas se colocan en capas y se trabajan con las gurbias y el martillo.

Aunque el papel de china es el material más representativo de la temporada de Día de Muertos, los artesanos también trabajan con tela, cartulina y plástico. El tiempo de elaboración depende del material, el tamaño, la complejidad del diseño, así como de la habilidad del artesano que lo realiza.

“El hacerlo de manera tradicional nos da la oportunidad de participar, de forma implícita, en la memoria de las familias cuando eligen los colores, las figuras o los nombres de sus seres queridos”, aseguró.

La precisión es fundamental para los artesanos que deben interpretar el dibujo, distinguir los espacios que deben permanecer y mantener un pulso constante durante horas de trabajo.

“Se ha invitado al taller a chicos que tengan disciplina porque es un trabajo de paciencia,  son muchas horas las que puede tardar sacar 50 hojas. Se les pide que sean buenos observadores porque a la hora que se va haciendo el dibujo es como un claro oscuro y entonces tenemos que ir viendo dónde cortar y dónde dejar el espacio”, explica Yuridia.

En casi cuatro décadas, el taller ha elaborado alrededor de 8 mil diseños. Para la temporada de Día de Muertos pueden realizar alrededor de un centenar de modelos diferentes, muchos de ellos personalizados para familias, empresas y celebraciones.

El trabajo de la familia Torres ha rebasado las fronteras mexicanas, sus creaciones no solo decoran festividades en Puebla, Guadalajara o Monterrey, sino que han viajado a Estados Unidos, Centroamérica, Australia y Japón, lo que demuestra el alcance de su arte.

Las raíces del papel picado suelen vincularse con prácticas de origen chino como la papiroflexia. Mientras que en Europa se desarrolló la técnica del papel cortado desde el siglo XVI, en territorio mexicano los antecedentes se remontan a la época prehispánica, cuando los mexicas utilizaban papeles decorados en ceremonias y rituales.

Con el paso del tiempo, esta expresión se convirtió en uno de los elementos más representativos del Día de Muertos. De acuerdo con la cosmovisión prehispánica, los cuatro elementos deben estar presentes en las ofrendas: el agua en las bebidas, la tierra en los frutos y alimentos, el fuego en las veladoras y el aire representado en el movimiento del papel.  Sin embargo, relatos tradicionales vinculan el papel picado al antiguo papel amate, usado por los chamanes, como un elemento ritual para engañar a los obstáculos del inframundo y permitir el paso de las almas hacia el Mictlán.

Sin embargo, la presencia del papel picado no se limita a esta tradición, pues también adorna fiestas patrias, celebraciones decembrinas y festividades religiosas, así como acontecimientos familiares como bodas, quince años y primeras comuniones.

Pero para la familia Torres, el papel picado representa más que cualquier celebración “me gusta mucho esta parte no tangible, para mí representa unión.Si hay papel picado en un lugar, quiere decir que va a haber un festejo o que habrá una reunión con la mejor intención de celebrar algo”.

Por KARINA PALACIOS

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba