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Argentina arrolla a Argelia con triplete de Messi

A 17 de junio del 2026.- Lionel Messi comenzó a escribir su último capítulo en la Copa del Mundo. Un camino que inició hace 20 años, en Alemania 2006, cuando José Pekerman era el seleccionador nacional de Argentina. Aunque apenas tenía 19 años, el rosarino ya había sido campeón mundial Sub-20 en Países Bajos y, en el Barcelona de España, diversos entrenadores lo consideraban la mayor promesa del futbol de su país. En el recorrido de cada Mundial, quebró todos los récords posibles: partidos, goles, asistencias, premios y reconocimientos individuales. Pero faltaba uno. A días de cumplir 39 años, el 10 se convirtió en el primer futbolista en jugar partidos de seis ediciones de una cita mundialista. Lo hizo en el debut de la Albiceleste ante Argelia en Kansas City.

La sexta y última función mundial de Messi, quien con su triplete (17, 60 y 76) igualó al alemán Miroslav Klose como el máximo romperredes histórico (16 goles), dibujó la sonrisa del pueblo argentino. Tan sólo puso un pie en el césped del Estadio Arrowhead, casa de los Jefes de Kansas City de la NFL, y se conmovió al sentir el rugido popular que coreaba su nombre. El llanto de miles de aficionados lo acompañó durante la ceremonia del himno. “Coronados de gloria vivamos/ ooo juremos con gloria morir”, cantó mientras sus tres hijos -Thiago, Mateo y Ciro- y el resto de su familia vibraron con él desde un palco.

Poco tiempo después, Messi brindó un show increíble. Alimentó la ilusión de verlo otra vez hasta el final del Mundial, defendiendo esta vez la corona de campeón del mundo. Durante unas horas, el astro del Inter Miami será el único con el récord de más ediciones disputadas, ya que Cristiano Ronaldo -su mayor rival durante las dos décadas recientes- saltará al césped en su sexta Copa cuando Portugal se mida este miércoles con el Congo en el Estadio de Houston. “Es el gran Houdini del futbol”, tituló el diario Clarín sobre el capitán argentino. Porque el mago, retratado por las cámaras en distintos escenarios, mostró sus mejores trucos en menos de 80 minutos, momento en el que Lionel Scaloni decidió sacarlo para que el público lo despidiera con una ovación.

“Olé, olé, olé, olé, Leeeo, Leeeo”. Si el 10 de la Argentina transformó la manera de jugar, también elevó la categoría del torneo en Estados Unidos: entradas agotadas, estadios repletos y un aumento histórico en el valor de los derechos de transmisión. El punto de partida en este mundial fue Argelia, un rival inseguro, desordenado, superado por la calidad de mediocampistas como Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul que, sin jugar su mejor encuentro, sirvieron de cómplices para el triplete de La Pulga, el primero en una cita mundialista.

Como lo hizo desde su adolescencia, el rosarino corrió con la pelota desde tres cuartos de campo, aceleró y mandó un zurdazo al ángulo para el 1-0. Más tarde, aprovechó un rebote del portero argelino, Luca Zidane, hijo del ex futbolista francés Zinedine Zidane, para incrementar la ventaja y, finalmente, también de zurda, colocó su remate hacia el costado derecho en una acción al contraataque. Tres jugadas, tres goles. Una fiesta popular en la que se escucharon canciones de cumbia santafesina y grupos de cuarteto, muy escuchados en Argentina y otros países de Sudamérica.

“Sabíamos que íbamos a sufrir, pero la cabeza cuenta un montón y los jugadores hicieron un trabajo enorme”, declaró al final del encuentro Scaloni, técnico de la Albiceleste. “Lo de Messi nos deja sin palabras. Cualquier cosa que diga está demás. Lo viene haciendo hace 20 años, es una cosa increíble. Hay que disfrutarlo, porque, lo que transmite al mundo, nadie más lo puede hacer”.

Fuente: LA JORNADA

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