¡No son brujas! Las curanderas portan un conocimiento ancestral que ha sorteado diferentes obstáculos y que colman el presente de sabiduría.

A 11 de diciembre del 2025.- No se puede negar que en México conviven diversas esferas de realidades históricas. Nuestra sociedad esta atravesada por todas ellas. Gracias a ello, el pensamiento y la cultura tradicional de comunidades originarias perviven en el presente. También es innegable que dichos saberes son un signo de continua resistencia de estos pueblos. De entre todo ese horizonte, las curanderas guardan un sistema de conocimiento vasto y antiguo enfocado en la salud del cuerpo y el espíritu.

¿Qué es la medicina tradicional?
Como todo conjunto humano, nuestro país tiene un sistema de salud. Este puede definirse como la respuesta social organizada dedicada a atender los distintos avatares que se ciernen sobre el bienestar físico, psicológico y emocional de las personas. En general estos sistemas son plurales, pero en México esta característica se exacerba por la enorme diversidad de su contexto histórico, cultural y económico.

Dentro de dicho crisol, la medicina tradicional es un sistema de conceptos, creencias, prácticas, recursos materiales y simbólicos, destinado a procurar la salud del cuerpo y el espíritu. Su origen se remonta a las culturas prehispánicas y que, a lo largo de los siglos, se ha enriquecido con otros saberes antiguos de África, Asia y Europa. Así como la ciencia médica occidental (la medicina alópata) rige en instituciones del estado mexicano, la medicina tradicional pervive en espacios rurales y urbanos habitados por comunidades originarias.

La curanderas mexicanas: hacedoras de la salud y la tradición
Aunque es amplio el número de médicos tradicionales, de entre ellos destacan particularmente las curanderas. Generalmente, estas terapeutas son personas de la tercera edad. Como en la antigua Mesoamérica, este factor es sinónimo de acumulación de experiencia, autoridad técnica y moral, así como también de una gran fuerza vital o tonalli, según la tradición nahua.
A pesar de ser tan distintos, en cada pueblo originario el proceso por el cual se llega ser curandera es bastante similar. El llamado a dicha vocación suele ocurrir a través de un sueño, en el curso de una enfermedad o en el éxtasis provocado por la ingesta de plantas sagradas. También este «destino» se descubre gracias a ciertos signos que se observan en el cuerpo, como lunares o manchas.
Las curanderas suelen formarse bajo la tutela de una terapeuta veterana a través de una educación empírica en la que la oralidad y la memoria son primordiales. Por si fuera poco, muchas veces estas médicas tradicionales tienen funciones religiosas en sus comunidades. Suelen fungir como cabezas de rituales asociados a los ciclos de vida o a la agricultura, así como guías e intérpretes espirituales.

Las curanderas y el saber tradicional: destruyendo prejuicios
Con la profesionalización de la ciencia médica occidental a finales del siglo XIX, y sobre todo, la expansión del sistema de salud del estado mexicano en el siglo XX, las curanderas han sido objeto de muchos prejuicios. No solo se les ha acusado de supersticiosas: al ser mujeres, se les ha desdeñado e inclusive se les ha llegado a llamar «brujas». No obstante, en tiempos más recientes, se ha reconocido ampliamente su labor y sus saberes en ámbitos tanto académicos como científicos.
Es importante recordar que en el conocimiento de estas médicas ancestrales, las enfermedades son ocasionadas por causas naturales o sobrenaturales. Los desequilibrios de los ciclos naturales o las transgresiones sociales provocan distintos efectos en el cuerpo y el espíritu. Para curar estos males, se recurren a plantas, preparados naturales y rituales. También se pide el auxilio de santos, vírgenes y el mismísimo Dios. Todo este conocimiento se ha heredado de generación en generación desde hace siglos.

Fuente: MX DESCONOCIDO




