Descubre la historia de la Calzada de Tlalpan, una de las vías más antiguas de la ciudad con origen en las calzadas mexicas de Tenochtitlan

A 16 de abril del 2026.- La Calzada de Tlalpan es una de las arterias más antiguas de la capital mexicana y su origen se remonta directamente a la época prehispánica, cuando formaba parte del sistema de caminos que conectaban a México-Tenochtitlan con el sur del Valle de México.
En la actualidad, miles de automóviles y trenes del Metro la recorren todos los días, pero su trazo sigue, en gran medida, la lógica territorial diseñada hace más de cinco siglos.
Calzada de Tlalpan, nacida sobre el agua
Durante los siglos XIV al XVI, México-Tenochtitlan se levantaba sobre una isla en el lago de Texcoco. Para comunicarla con tierra firme, los mexicas construyeron calzadas elevadas que no solo permitían el tránsito, sino que organizaban la vida económica, social y militar de la ciudad.
De hecho la Calzada de Tlalpan tiene su origen en 1432, durante el gobierno del tlatoani Itzcóatl, cuando conectaba Tenochtitlan con los pueblos ribereños de la cueca. Por ello, la vía que hoy corresponde a Calzada de Tlalpan era uno de esos accesos fundamentales hacia el sur.
No se trataba de un camino convencional, pues se hizo con piedra, tierra y estacas, flanqueada por canales por donde circulaban canoas, y equipada con puentes desmontables que podían retirarse en caso de ataque. Era, al mismo tiempo, infraestructura y estrategia.
La importancia de esta calzada quedó registrada en uno de los momentos más simbólicos de la historia: el encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma II en 1519.
Por estas vías avanzaron los españoles hacia el corazón de Tenochtitlan. En ese momento, la calzada tenía cerca de diez kilómetros de extensión y atravesaba pueblos como Mexicalcingo, Mixiuca y Churubusco, conectando distintos territorios que formaban parte del entramado del valle.
De camino mexica a ruta virreinal
Tras la Conquista, los españoles no eliminaron estas estructuras, sino que las adaptaron. La calzada se transformó en un camino real que comunicaba la capital con Tlalpan, una zona que durante el periodo colonial adquirió relevancia agrícola y comercial.
A lo largo de los siglos, el camino fue modificándose, reforzado con nuevos materiales y ajustado a distintos medios de transporte, pero conservando su trazo esencial. Esa continuidad es lo que la convierte en una pieza única dentro del paisaje urbano.

La modernización de la Calzada de Tlalpan
Con el crecimiento de la ciudad en el siglo XIX, la antigua calzada dejó atrás su carácter lacustre y se integró completamente al territorio firme. En esa etapa, se convirtió en ruta de tranvías que recorrían la distancia entre el centro y el sur, primero impulsados por animales y más tarde por sistemas eléctricos.
El siglo XX marcó su transformación definitiva. La expansión urbana la convirtió en una de las principales avenidas de la ciudad, mientras que la construcción de la Línea 2 del Metro, que corre bajo buena parte de su trazo, reforzó su papel como eje de movilidad.
Colonias como Álamos, Portales o Taxqueña crecieron alrededor de esta vía, consolidándola como columna vertebral del sur capitalino.

Con el paso del tiempo, la Calzada de Tlalpan no solo cambió en su función, sino también en su identidad. A lo largo de sus kilómetros se instalaron distintos tipos de comercios y espacios, incluidos hoteles y moteles que marcaron una etapa particular en su historia urbana.
También ha sido escenario de episodios significativos, como el accidente del Metro de 1975, que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Rumbo al Mundial de Futbol 2026
Hoy en día, la Calzada de Tlalpan continúa con su transformación urbana. Esto se debe a los preparativos para la Copa Mundial de la FIFA 2026. Como parte de sus intervenciones se desarrolló la ciclovía denominada Gran Tenochtitlán.
Se trata de una infraestructura de 34 kilómetros (17 km en cada sentido) que recorre esta histórica vía. Sin embargo, el proyecto ha recibido fuertes críticas por parte de usuarios, trabajadoras sexuales y ciclistas, quienes en reiteradas ocasiones han señalado la generación de caos víal, afectación a trabajadores y el aumento de riesgo para ciclistas en cruces y puentes.

Por su cuenta, el gobierno capitalino ha mantenido su postura de que el proyecto busca fomentar la movilidad sustentable, mejorar la seguridad vial, así como facilitar el desplazacmiento de visitantes y habitantes durante el Mundial de Futbol.
Hoy, la Calzada de Tlalpan es una vía amplia, atravesada por transporte público y tráfico constante. Sin embargo, su valor más importante no está en su tamaño ni en su flujo, sino en su permanencia.
A diferencia de otros vestigios del pasado que sobreviven como ruinas o monumentos, esta calzada sigue viva. Su trazo actual conserva la lógica de una infraestructura prehispánica que estructuró el territorio hace siglos.
Recorrerla es, en cierto modo, atravesar distintas capas de la historia al mismo tiempo: desde la ingeniería mexica hasta la ciudad contemporánea.
Fuente: MX DESCONOCIDO




