El simbolismo del ajolote es tanto antiguo como moderno. Mito, identidad y naturaleza se unen en este pequeño anfibio

A 25 de mayo del 2026.- Los ajolotes son de los animales mexicanos más populares y queridos no solo en nuestro país, sino fuera de sus fronteras. Se ha vuelto sin lugar a dudas un potente signo de identidad cultural, particularmente para la Ciudad de México. Por ello resulta importante revisitar el simbolismo del ajolote desde tiempos prehispánicos hasta nuestro presente.

Xólotl, el hermano de Quetzalcóatl
El ajolote (Ambystoma mexicanum) es una especie endémica del sistema lacustre de la Cuenca de México. Por ello, está ligado a la religión y mitos de los pueblos nahuas de la región, como xochimilcas, acolhuas, tepanecas y sobre todo, mexicas. El nombre que empleamos para este animalito proviene precisamente del náhuatl ya que en aquella lengua es identificado como axolotl. Dicha denominación esta compuesta de las palabras atl (“agua”) y xolotl (“monstruo” o “perro”), lo cual lo vincula directamente con Xólotl, el dios gemelo de Quetzalcóatl.

De acuerdo al mito, Xólotl era deidad del fuego, el rayo y hermano gemelo de Quetzalcóatl. Tras el nacimiento del Quinto Sol (4-Movimiento, Nahui Ollin) en Teotihuacan, huyó a fin de evitar ser sacrificado y ofrendar su sangre para que pudiera moverse el astro rey. Para ello se transformó en varios elementos de la naturaleza. Al final, su metamorfosis lo hizo adoptar la forma de un ajolote, momento en que la divinidad terminó por aceptar su destino.
Por ello, el ajolote simbolizaba la resistencia, la regeneración, la dualidad así como el miedo atávico de todos los seres vivos a la muerte. Además, también representaba las diversas transformaciones del Sol a lo largo de un ciclo anual, las cuales sucedían durante los solsticios, equinoccios y eclipses.


Un símbolo comunitario y ecológico
A pesar del paso de los siglos, el simbolismo del ajolote siguió perviviendo entre los pueblos de Xochimilco. Y es que precisamente, aunque los diversos avatares de la modernidad han destruido el sistema lacustre del Valle de México, el pequeño anfibio ha logrado sobrevivir a todo ello. Precisamente por dicha característica es que se volvió el signo de identidad, lucha y resistencia de todas las comunidades de la zona chinampera frente a diversas injusticias.
Por otra parte, desde 1989 el ajolote también se volvió un emblema del activismo ecológico. En aquél año se implementó el Plan de Rescate Ecológico de Xochimilco. El proyecto fue auspiciado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) junto al Patronato del Parque Ecológico de Xochimilco, A.C. Desde entonces hasta el presente, diversos colectivos y activistas han adoptado al anfibio como símbolo de la defensa tanto del ecosistema natural de Xochimilco como de sus comunidades.

El simbolismo del ajolote en la Ciudad de México, el arte urbano y la cultura popular
Al habitar Xochimilco, y por ende la Ciudad de México, nuestro pequeño amigo se volvió además un símbolo de identidad de los habitantes de la gran urbe. En los últimos diez años, los ajolotes no solo ganaron notoriedad gracias a las redes sociales, sino también calaron profundamente en el imaginario popular de los chilangos. A tal punto ha llegado esa identificación que el actual gobierno capitalino lo volvió parte de su identidad gráfica.
Por todo lo anterior, artistas de toda índole lo han representado en murales callejeros, pinturas y esculturas. Es tanta la popularidad del pequeño animal que ha rebasado fronteras. Ilustradores mexicanos y japoneses lo han dibujado en diferentes estilos, como el manga. El caso más notable es su aparición en el anime Onyx Equinox (2020) de Crunchyroll; en la serie encarna al propio dios Xólotl en su forma de anfibio.

Fuente: MX DESCONOCIDO




