HISTORIA Y CULTURA

Entrada de Villa y Zapata a la Ciudad de México: el episodio estelar de la Revolución Mexicana

La entrada de Villa y Zapata a la Ciudad de México es un momento icónico de nuestra historia. Crónicas y fotografías lo inmortalizaron.

A 17 de diciembre del 2025.- La Revolución Mexicana nos legó no solo derechos y justicia social. También nos dejó momentos y postales tan memorables que forman parte de nuestra memoria colectiva. En este sentido, el mayor de todos los sucesos de esta etapa histórica de nuestro país fue la entrada de Villa y Zapata a la Ciudad de México, el 6 de diciembre de 1914. El ingreso de las huestes campesinas a la capital de la República Mexicana mostró el rostro más profundo de una lucha que buscaba destruir las injusticias y la opresión sobre los desposeídos.

La entrada de Villa y Zapata a la Ciudad de México dejó inmortales postales como esta, donde soldados zapatistas aparecen desayunando en un Sanborns. © Archivo Casasola. Mediateca INAH. Color: Tony Garza. Historia y Color. Facebook.

La lucha de facciones: Carranza abandona la Ciudad de México

Tras la caída del gobierno golpista del general Victoriano Huerta, la situación fue ríspida. Las desavenencias entre Francisco (Pancho) Villa, general de la División del Norte, y Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, generaron una marcada brecha. La Soberana Convención de Aguascalientes, celebrada entre el 10 de octubre y el 9 de noviembre del año 1914, reunió a todas las facciones revolucionarias, incluyendo a los zapatistas. Dicho congreso designó a Eulalio Gutiérrez como presidente de la República.

No obstante, esa decisión fue desconocida por Carranza. Esto provocó la ruptura definitiva entre aquellos que defendían las reivindicaciones sociales y campesinas de Villa y Emiliano Zapata, y los que seguían la línea legalista del carrancismo. Es así que el Caudillo de Cuatro Ciénegas y su general, Álvaro Obregón, tuvieron que abandonar la capital del país por la desventaja táctica y numérica que tenían ante las huestes de la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur. Se trasladaron a Veracruz, a finales de noviembre de 1914. Mientras tanto, Pancho Villa escoltó al nuevo presidente a la Ciudad de México y lo instaló en Palacio Nacional, el 3 de diciembre de aquel año.

Durante la entrada de los zapatistas en la Ciudad de México llamó la atención que portaran estandartes y banderas de la Virgen de Guadalupe. © Mediateca INAH.

El encuentro entre Villa y Zapata en Xochimilco

Es así que un día después, el 4 de diciembre de 1914, los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata se reunieron en Xochimilco. En aquella histórica entrevista, los caudillos de las causas populares de la Revolución Mexicana tuvieron oportunidad de conocerse y charlar. También acordaron entrar juntos, al frente de sus ejércitos, a la Ciudad de México. De allí surgió uno de los testimonios más elocuentes sobre como estos dos revolucionarios concebían su lucha:

—Francisco Villa: Yo muy bien comprendo que la guerra la hacemos nosotros los hombres ignorantes, y la tienen que aprovechar los gabinetes; pero que ya no nos den quehacer.
—Francisco Serratos (entrevistador): ¿Qué principios van a defender?
—Francisco Villa: Pues yo creo que a Carranza todavía; pero de Patria no veo nada. Yo me estuve “ensuichado” cuando la Convención; empezaron: que se retire el general Villa y que se retire, y yo dije: yo creo que es bueno retirarse pero es mejor hablar primero con mi general Zapata (…) pues para ese pueblo queremos las tierritas.
—Emiliano Zapata: le tienen mucho amor a la tierra. Todavía no lo creen cuando se les dice: “esta tierra es tuya”. Creen que es un sueño. Pero luego que hayan visto que otros están sacando productos de estas tierras dirán ellos también: “Voy a pedir mi tierra y voy a sembrar”. Sobre todo ése es el amor que le tiene el pueblo a la tierra. Por lo regular toda la gente de eso se mantiene.

Es así que ambos generales pactaron deslindarse de Venustiano Carranza y formalizaron la alianza militar entre la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur. A su vez, Villa aceptó el reparto de tierras que proponía el Plan de Ayala, mientras que Zapata eliminó los ataques que contenía aquel documento contra Francisco I. Madero. Por último, las fuerzas de la División del Norte proporcionarían pertrechos al Ejército Libertador.

Francisco Villa y Emiliano Zapata fueron el brazo armado del gobierno convencionista de Eulalio Gutiérrez. © Raíces. Mediateca INAH.

La entrada de Villa y Zapata a la Ciudad de México

En el alba del 6 de diciembre del año 1914, una enorme columna armada de entre 58 mil y 60 mil hombres inició su marcha al corazón de la Ciudad de México. Aquellos soldados-campesinos desfilaron a pie y a caballo, mostrando las cicatrices de la guerra. El ingreso de los revolucionarios despertó tanto el entusiasmo y la curiosidad de los sectores populares de la capital, así como la severa censura de las clases acomodadas y los periódicos capitalinos. Algo que llamó poderosamente la atención fue que los campesinos del Ejército Libertador del Sur llevaban sendas banderas y estandartes de la Virgen de Guadalupe.

Es así que Villa y Zapata entraron finalmente a la Ciudad de México, alrededor de las 10 de la mañana. Su marcha triunfal inició en la calzada México-Tacuba; pasaron por Avenida Juárez y la Alameda Central e ingresaron por la calle de Plateros (hoy Avenida Francisco I. Madero) a la Plaza de la Constitución, es decir, el Zócalo. Ya en Palacio Nacional fueron recibidos por Eulalio Gutiérrez y varios embajadores. Allí, tras un copioso banquete, se capturó la postal mas icónica de toda la Revolución Mexicana. Hablamos de la fotografía donde aparecen los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata en el Salón Presidencial, con el primero ocupando la Silla Presidencial y el segundo mirando con cautela hacia la cámara.

Legado y simbolismo de la entrada de Villa y Zapata a la Ciudad de México

La ocupación de la Ciudad de México por parte de las huestes villistas y zapatistas dejó una enorme cantidad de testimonios escritos y fotográficos. Si bien hubo algunos altercados, lo cierto es que asombró el orden y la pacífica estancia de las fuerzas revolucionarias de la Convención en la urbe. Particularmente, lejos del estigma social que promovieron muchos periódicos, los zapatistas fueron los más tranquilos y amables. Se cuenta como tocaban la puerta de las casas pidiendo con cortesía que les vendieran tortillas o algún otro alimento.

Más allá de estas anécdotas, la entrada de Villa y Zapata a la Ciudad de México fue el evento histórico que mejor resumió las causas populares y sociales de la Revolución Mexicana. Y es que a diferencia de otras revoluciones, como la rusa o la cubana, los líderes que marcharon sobre la capital eran hombres sencillos, no una vanguardia intelectual. Los sectores más marginados de la sociedad mexicana de aquella época fueron los protagonistas de un momento histórico tan importante, que el suceso no deja de resonar en nuestra memoria colectiva.

La postal más icónica de la Revolución Mexicana es la fotografía de Villa y Zapata en la Silla Presidencial. © Archivo Casasola. Mediateca INAH.

Fuente: MX DESCONOCIDO


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