HISTORIA Y CULTURA

Guillén de Lampart: el aventurero irlandés que quiso independizar México antes de Hidalgo

El irlandés Guillén de Lampart, un auténtico idealista adelantado a su época, quiso liberar México del dominio español.

A 23 de enero del 2026.- La historia de México está repleta de muchos episodios y anécdotas. No todos ellos fueron serios o solemnes; el idealismo y la aventura también han tenido cabida en ella. En este sentido, un personaje inusual intentó liberar a nuestro país del poder español en el siglo XVII, mucho tiempo antes que Miguel Hidalgo. Se trató de Guillén de Lampart, un aventurero y poeta místico irlandés.

Los orígenes de un aventurero

William Lamport nació en WefordIrlanda, en el año de 1611. Perteneció a una familia de nobles irlandeses católicos, todos ellos arruinados por el dominio inglés sobre su patria. Por esta razón, su abuelo y su padre participaron en rebeliones y batallas contra Inglaterra. Ya con un trasfondo bien asentado de lucha, el joven William se educó con franciscanos y agustinos en su pueblo natal. Más tarde, en Dublín, estudió retórica y latín con los jesuitas.

Viajó a Londres para continuar con sus estudios. No obstante, en la capital inglesa escribió en contra de la dominación de Irlanda. También denunció las injusticias del tiránico gobierno del puritano Oliver Cromwell. Por todo ello fue condenado a muerte. Ante el peligro, abandonó sus estudios y huyó por mar. Al llegar a Portsmouth, se enroló en un barco corsario. Durante varios meses vivió como un auténtico pirata. Tras abandonar dicha tripulación, se asentó en La CoruñaEspaña, castellanizando su nombre a Guillén de Lampart. Allí, como otros de sus compatriotas, se enroló en los llamados Gansos Salvajes de los Tercios de Flandes. Con esto obtuvo experiencia militar, ya que participó en las batallas de Nördlingen (1634) y de Fuenterrabía (1638).

A lo largo del siglo XVII los irlandeses guerrearon con la Inglaterra puritana de Oliver Cromwell a fin de conseguir su libertad. © Peter Dennis. Warlord Games.

Guillén de Lampart, espía del duque Olivares

Además del oficio de la guerra, Guillén de Lampart se dedicó a otras actividades en suelo español. Avecindado en Santiago de Compostela, continúo sus estudios. Posteriormente ingresó al Colegio de San Patricio de la Universidad de Salamanca. Gracias a una beca, en 1634 se matriculó en el Colegio de San Lorenzo de El Escorial, en Madrid. En la capital hispana frecuentó bibliotecas y cultivó la poesía, la cual estuvo bajo el influjo del escritor místico Juan Eusebio Nieremberg. ​

Todos sus méritos militares y académicos lo llevaron a ser consejero y espadachín del conde-duque de Olivares, ministro del rey español Felipe IV. El afamado político preparó a Lampart como su espía personal en el virreinato de la Nueva España, donde tenía la misión de reportarle todo lo referido a las autoridades locales.

El conde-duque de Olivares, valido del rey Felipe IV y señor de Guillén de Lampert. © Museo del Prado.

El plan para liberar México

A pesar de su lealtad hacia la corona española, al llegar a territorio novohispano en el año de 1640, Guillén de Lampart cambió muy pronto de parecer. Al ser parte de la comitiva del nuevo virrey, Diego López Pacheco, conoció de primera mano y reportó a su señor la corrupción imperante entre las autoridades locales. Por si fuera poco, atestiguó las injusticias y brechas económicas que sufrían las castas. Por todo esto, el irlandés se convenció de que México debía ser libre del poder de los reyes españoles.

Para ello, en 1642 fraguó un ambicioso plan: falsificaría documentos para hacerse pasar por hijo bastardo del monarca Felipe III, con lo cual le quitaría el poder al virrey. Una vez al frente de la Nueva España, liberaría a los indígenas, mestizos, afrodescendientes y esclavos. Además, recompensaría a los criollos que lo apoyaran. Finalmente, haría que Irlanda, Portugal, Holanda y Francia reconocieran la independencia de las tierras novohispanas.

Timken Museum of Art El hombre que aparece en la pintura de Rubens, Joven capitán, se trata del mismísimo Guillén de Lampart.

Prisión y muerte de Guillén de Lampart

Teniendo todo ya delineado, Guillén de Lampart decidió que en el año de 1643 ejecutaría su plan. Pero hubo un grave problema: todo esto se lo contó al capitán Felipe Méndez, quien lo denunció ante el Tribunal del Santo Oficio. En aquél 1642 el valiente irlandés fue apresado. Su casa fue cateada y se encontraron documentos incriminadores. La Inquisición procedió a acusarlo de brujería, pacto con el diablo y de ser un sedicioso calvinista.

El aventurero quedó encarcelado a lo largo de ocho largos años, hasta que en 1650 se fugó de la prisión inquisitorial en la Ciudad de México, tras romper los barrotes de su celda. Desafortunadamente, en un domicilio de la calle de Donceles, fue re-capturado 48 horas después y condenado a morir en la hoguera. A pesar de ello, cual tortura, quedó recluido otros nueve años, hasta que decidió tomar su propia vida antes que dejar que lo ejecutaran. Se suicidó el 19 de noviembre de 1659. A pesar de haber fracasado, su legado perduró en la memoria de historiadores y cronistas de nuestro país. Por ello, una efigie del irlandés fue construida en el interior de la columna del Ángel de la Independencia.

Escultura de Guillén de Lampart dentro de la columna del Ángel de la Independencia. © INAH. Raíces.

Fuente: MX DESCONOCIDO

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