Los tamales tontos van sin relleno, hechos solo con masa. Descubre su origen, su sabor sencillo y su lugar en la cocina tradicional.

A 30 de enero del 2026.- Los tamales tontos existen desde hace siglos en México y, aunque su nombre suene juguetón, en realidad encierran una de las expresiones más sencillas y profundas de la cocina tradicional. Se trata de tamales sin relleno, hechos únicamente con masa de maíz, manteca o grasa, sal y, a veces, un toque de epazote o chile seco. Nada más. Y justamente ahí radica su encanto.
En un país donde los tamales suelen rebosar de salsa, carne, frijoles o dulce, estos tamales desnudos parecen recordar el origen más humilde del maíz convertido en alimento.
¿Qué son los tamales tontos y por qué se llaman así?
Los tamales tontos reciben ese nombre porque no traen nada dentro. No hay pollo, no hay mole, no hay rajas, no hay azúcar ni pasas. Son tamales solos, huecos, hechos únicamente de masa, envueltos en hoja de maíz o de plátano según la región.
El adjetivo tonto más allá de ser algo despectivo, es un nombre coloquial, una manera popular de decir que el tamal está sin gracia, aunque en realidad su sabor puede ser delicioso por su pureza.

El tamal más sencillo de la tradición mexicana
Los tamales tontos son parte de una cocina que aprovecha lo esencial. En muchas comunidades han sido históricamente un alimento cotidiano, preparado cuando carecía de ingredientes para un relleno o cuando se necesitaba algo rápido y rendidor.
Su elaboración suele ser casi ritual:
- masa bien batida
- un poco de manteca o grasa
- sal al punto
- vapor lento en la olla
El resultado es un tamal suave, esponjoso, con el sabor limpio del maíz como protagonista.

Un tamal que se acompaña, no se rellena
Aunque no llevan relleno, los tamales tontos rara vez se comen completamente solos. Su magia está en lo que los acompaña:
- salsa verde o roja
- Mole con pollo
- frijoles de olla
- crema o queso fresco
- un café de olla o atole caliente
En algunos lugares incluso se abren como si fueran pan, para untarles salsa o hacerlos parte del desayuno.

Presencia regional
Estos tamales tienen diferentes nombres según el estado: tamales pelones, tamales blancos, tamales de masa, tamales nejos. Pero la idea es la misma. En zonas del centro del país se preparan como comida diaria, mientras que en el sur pueden acompañar fiestas comunitarias o servir como base para otros platillos.
Son especialmente comunes en contextos donde el maíz sigue siendo alimento principal y donde la cocina se hace con lo que hay.
Tamales tontos: memoria de escasez y de comunidad
En muchos relatos familiares, los tamales tontos aparecen ligados a épocas difíciles. Cuando no alcanzaba para carne o guiso, la masa sola alimentaba. Pero también son símbolo de creatividad para hacer un platillo completo con lo mínimo.
Por eso, para muchas personas evocan infancia, cocina de abuela, mañanas frías y ollas humeantes. Son un recordatorio de que la tradición mexicana no siempre necesita abundancia para ser rica.
Los tamales tontos son, quizá, una de las maneras más directas de probar el maíz como alimento sagrado. Sin distracciones, sin rellenos, sin adornos. Solo masa, vapor y paciencia. En su aparente sencillez hay historia, resistencia y una cocina que no busca impresionar, sino sostener. Y a veces, eso es lo más sabio.
Fuente: MX DESCONOCIDO




