SALUD Y BIENESTAR

Cayó la fecundidad más rápido de lo esperado, afirma titular del Inegi

La pandemia de covid-19 aceleró la caída de la tasa global de fecundidad en México, lo cual no se esperaba, afirmó Graciela Márquez Colín, presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En entrevista con La Jornada, la economista consideró que era previsible que se registrara una caída en la fecundidad; sin embargo, destacó, lo novedoso es la celeridad con que ocurrió.

“Lo más importante que detectamos, y como le pasó a todo el mundo por ser una pandemia, fue la caída en la fecundidad. No es que me sorprenda, porque la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) ya había dado una señal y era un resultado esperado; los demógrafos lo anticipaban, dada la trayectoria de la población de México de los años 60. Se esperaba una caída con las políticas de control de natalidad de los 70.

“Lo que no se esperaba era la velocidad, no es que México iba a permanecer en tasas de fecundidad altas, se sabía que iba ir disminuyendo con la entrada de más mujeres al mercado laboral o con mayores niveles educativos; lo que ocurrió (es que) fue mucho más rápida la caída”, explicó Mázquez.

México registró una disminución importante en sus niveles de fecundidad, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Intercensal 2025, pues la tasa global de fecundidad se ubicó en 1.2 hijos por mujer durante 2024, mientras en 2019 fue de 1.9 hijos. Chiapas encabezó la lista con 1.8 hijos por mujer; en contraste, en la Ciudad de México fue de 0.8.

La presidenta del Inegi destacó que la pandemia también incrementó el auge en el uso de teléfonos celulares e Internet en el país.

“La velocidad del uso de Internet y teléfonos celulares parece haber sido detonada por la pandemia. Tomar clases en una pantalla, ir al trabajo en una pantalla, hacer las compras, consultar al doctor en la pantalla, entre otros, y eso lo aceleró, en todos los niveles de ingreso y regiones del país”, detalló Márquez Colín.

Menos hablantes de lengua indígena

La presidenta del Inegi comentó que la caída de los hablantes de lengua indígena se ha venido observando desde este siglo. Reveló que cinco casos concentran 56 por ciento entre las personas que hablan un idioma originario en el país.

“Nos refleja la pérdida de hablantes de generaciones recientes, sabemos que por la incorporación a la escuela o trabajos se abandonan o se dejan de enseñar las lenguas indígenas.”

De la población que se considera indígena, los cinco estados con mayores porcentajes están en el sur: Oaxaca tiene 66.6 por ciento –dos tercios de la población en esa entidad se identifica con alguna etnia–. Le siguen Yucatán, Campeche, Chiapas y Guerrero; éstos son los cinco estados donde ese porcentaje, que a nivel nacional es de 18.6 puntos, está entre 35 y 66, “son porcentajes altos, no nos sorprende”, puntualizó.

A nivel de municipios, que prácticamente todos se consideran indígenas, en San Francisco Huehue­tlán, en Oaxaca, 99.6 por ciento de la población se considera indígena, aunque es una población pequeña, de 728 habitantes.

En el lado opuesto de la moneda está Coahuila, donde 3.5 por ciento de la población se considera indígena. Zacatecas, 3.5 por ciento; Aguascalientes, 4.4; Nuevo León, 5.1, y Guanajuato, 5.5 por ciento.

Retos y proyectos para el próximo año

En el Paquete Económico presentado por la Secretaría de Hacienda el pasado 8 de septiembre y que todavía se encuentra en discusión en el Congreso, se propone asignar al Inegi unos 11 mil 816 millones de pesos.

Graciela Márquez reveló que el instituto presentó un anteproyecto a Hacienda y lo incorporó al proyecto de ingresos de la Federación. “Consideramos que con ese nivel que presentamos es suficiente para llevar a cabo el programa estadístico y geográfico el año próximo. Necesitamos siempre un poco más de recursos para el procesamiento”.

La funcionaria recordó que el reto más importante al que se enfrentó el Inegi para la realización de la Encuesta Intercensal 2025 fue que al inicio no le llegaron los recursos y, con las gestiones que se hicieron con la Secretaría de Hacienda, finalmente se liberó el dinero para hacerla, “pero eso nos obligó a cambiar las fechas del levantamiento, que originalmente estaba programado para realizarse entre marzo y abril, y se hizo un cambio para mover la logística a octubre y noviembre de 2025.

“Pese a los retos logísticos, tuvimos buenos resultados en la cobertura, se aplicó a 7.3 millones de viviendas y la tasa de no respuesta fue de la más baja, de 0.4 por ciento. Vamos a ser la envidia de las oficinas nacionales de estadística del mundo”, concluyó Márquez.

Por Clara Zepeda

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