CIUDAD DE MÉXICO

Crisis del regreso a clases:mercancía china de mala calidad

La entrada desmedida de mercancía asiática y la falta de supervisión gubernamental amenazan con extinguir al comercio tradicional en la Ciudad de México, arrastrando a miles de papelerías de barrio a una crisis irreparable

El comercio tradicional en la Ciudad de México atraviesa una etapa crítica debido a la presencia masiva de productos de origen chino. De acuerdo con Gerardo Cleto, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar, esta situación es evidente en zonas emblemáticas como Mixcalco y el sector antiguo de la Merced, donde la oferta de artículos extranjeros ha desplazado a la producción nacional.

La problemática se centra en la distribución de una amplia gama de mercancías que incluyen mochilas, gorras, calzado y útiles escolares. Según lo expuesto, estos artículos logran ingresar al país y llegar a los centros de distribución sin cumplir con las obligaciones fiscales correspondientes, lo que les permite ofrecer precios inferiores a los de la industria mexicana.

La estrategia de comercialización de estos productos se basa principalmente en el costo, lo que atrae a los consumidores a pesar de las deficiencias en la durabilidad y fabricación de los artículos. Esta dinámica ha generado una competencia desigual para los comerciantes locales que operan bajo los esquemas tradicionales.

Invasión de productos defectuosos: el colapso inminente de los comerciantes locales

«Los cuadernos chinos, las mochilas chinas, los zapatos chinos son más baratos, de mucha menor calidad, pero ahí la verdad es que sí ha fallado lo que ha sido la política para evitar que estas chinaderas lleguen.»

El análisis señala que las autoridades han tenido deficiencias en la implementación de políticas públicas necesarias para controlar la entrada y distribución de estas mercancías. La falta de supervisión permite que los productos se posicionen con facilidad, especialmente en el comercio ambulante, donde el factor precio se convierte en el principal incentivo para las familias.

«Ha fallado mucho Secretaría de Economía para evitar que estos artículos de muy mala calidad lleguen y se distribuyan sobre todo en el comercio ambulante», dijo el experto.

La situación plantea un desafío para las autoridades, ya que el flujo de estos productos continúa afectando la estabilidad de los negocios establecidos que no pueden competir con los precios de los artículos importados, los cuales, a pesar de ser más económicos, carecen de los estándares de calidad esperados por los usuarios.

El regreso a clases, que moviliza a más de 24 millones de estudiantes desde el nivel preescolar hasta la preparatoria, ha dejado de ser el motor económico que solía representar para el pequeño comercio en México. Gerardo Cleto señaló que la temporada escolar ha experimentado una transformación profunda, alejándose de las dinámicas de consumo tradicionales que beneficiaban a papelerías y negocios de barrio.

La ruina de las papelerías de barrio: el tsunami tecnológico extingue el mercado

Históricamente, el inicio del ciclo escolar era la época de mayor bonanza para papeleríaslibreríaszapaterías y negocios de uniformes. Sin embargo, la pandemia marcó un punto de inflexión al acelerar la adopción de herramientas digitales en el sistema educativo. Según López Becerra, el 30% del pequeño comercio mantiene vínculos con el sector escolar, pero la preferencia por plataformas electrónicas y el trabajo en línea han modificado los hábitos de compra de las familias.

«Lo que hemos visto es que en los últimos años se han privileged ya en los sistemas escolarizados el uso de electrónicos, plataformas, y esto ha impactado al comercio tradicional», dijo.

El sector de las papelerías tradicionales enfrenta un desafío complejo: la obsolescencia de materiales clásicos como las monografías y las láminas ilustrativas, que han sido desplazadas por la consulta directa en internet. A esto se suma la dificultad de los pequeños comerciantes para realizar las inversiones necesarias en tecnología, como computadoras y servicios digitales, que les permitan competir con los grandes consorcios.

«Yo creo que el pequeño comercio está muy rezagado en temas de desarrollo tecnológico.»

Además de la digitalización, el uso de vales de útiles en tiendas departamentales ha contribuido a que las papelerías de barrio registren una disminución sustancial en sus ingresos. De acuerdo con el representante, las ventas en estos establecimientos han caído alrededor de un 40% en comparación con años anteriores.

El reto actual, concluye López Becerra, radica en la necesidad de políticas públicas que impulsen el desarrollo tecnológico del pequeño comercio para que pueda adaptarse a las nuevas exigencias de formación y educación de los estudiantes.

Por MATÍAS DOMÍNGUEZ

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