Mientras decenas de jugadores jóvenes aceptan reducciones salariales para enrolarse en el futbol de Europa y seguir su desarrollo en la élite global, una corriente en sentido opuesto retrata la paradoja de la Liga Mx: futbolistas consolidados que, ante la pérdida de protagonismo al otro lado del Atlántico, optan por la repatriación al cobijo de lucrativos contratos, reduciendo la exigencia de la competitividad internacional.

Los mundialistas Orbelín Pineda (Monterrey), Jorge Sánchez (Atlas) y ahora César Huerta – quien perfila su retorno a Pumas tras la travesía de dos temporadas con el Anderlecht belga- han elegido ese camino. Los tres se suman este semestre a la nómina de mexicanos que decidieron poner punto final a su aventura europea para volver al torneo local a cambio de cifras millonarias.
Desde 2022 a la fecha, alrededor de 15 elementos -Néstor Araujo (2022), Diego Lainez (2023), Jesús Manuel Corona (2023) y Andrés Guardado (2024), entre ellos- fueron reintegrados en el mercado nacional al diluirse su continuidad en el extranjero.
El caso de Huerta, de 25 años, ilustra con nitidez el mismo fenómeno. El atacante pactó con la directiva universitaria un contrato por tres campañas para dar por concluida su etapa en Bélgica. Con la persiana del periodo de transferencias a punto de cerrarse -entre el 31 de agosto y el 1º de septiembre- y un margen reducido de maniobra, debido a su escasa participación en el reciente curso (sumó 2 mil 162 minutos de juego en 38 encuentros oficiales), el Chino prepara su desembarco en la Ciudad de México para formalizar el traspaso.

“Se están cerrando puertas”, asegura el ex portero internacional Adolfo Ríos al referirse sobre hasta dónde está dispuesto el futbolista mexicano a sacrificar una vez que ya dio el paso más complejo, que era llegar a Europa.
“Ha habido elementos que lo hicieron con firmeza, como Raúl Jiménez o Memo Ochoa, quienes, aún sin estar en equipos de gran prosapia, decidieron mantenerse. Por supuesto, aquí se les considera estrellas, pero dejan un camino que se cosechó desde hace tiempo”.
Desde hace varias campañas, el mercado interno del futbol mexicano opera mediante dinámicas inflacionarias. La solidez financiera de las instituciones les permite ofrecer sueldos que pocos equipos de la media europea pueden asimilar.

Por Alberto Aceves



