La inflación general anual en México de la primera quincena de septiembre se aceleró 3.42 por ciento, la más elevada desde la primera mitad de junio, debido al incremento del componente no subyacente, que agrupa productos volátiles como agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, específicamente en frutas y verduras, con el jitomate nuevamente al alza.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el índice nacional de precios al consumidor (INPC) registró una avance quincenal de 0.33 por ciento en la primera mitad de septiembre. Así, la inflación general en el país reportó una aceleración anual en los primeros 15 días, pero le permitió mantenerse dentro del rango de estabilidad de precios del Banco de México (3 por ciento +/- un punto porcentual) por octava lectura anual al hilo.
Los productos genéricos cuyas variaciones de precios, al alza y a la baja, destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron nuevamente el jitomate (22.79 por ciento quincenal y 25.77 por ciento anual); la educación primaria, la cebolla, el gas doméstico LP y el pollo, con incrementos en sus precios. En contraste, los servicios profesionales, la papa y otros tubérculos, el tequila y los productos para el cabello disminuyeron sus precios.

El índice de precios subyacente, que excluye bienes y servicios con alta volatilidad o cuyos precios no responden a condiciones de mercado, incrementó 0.17 por ciento a tasa quincenal. A su interior, los precios de las mercancías subieron 0.13 por ciento; educación, 2.87 por ciento, y los de servicios, 0.21 por ciento. En su medición anual, se ubicó en 3.79 por ciento, ligando tres lecturas anuales a la baja.
A tasa quincenal, el índice de precios no subyacente repuntó a 0.88 por ciento quincenal y 2.17 por ciento anual. Dentro de este, los precios de las frutas y verduras se dispararon 7.91 por ciento anual y el de las tarifas autorizadas por el gobierno, 7.75 por ciento en la primera quincena de septiembre.

Por Clara Zepeda



