
En noviembre de 2009, una noticia sacudió al mundo del futbol: Robert Enke, un portero exitoso, quien había jugado con el Barcelona y sido guardameta de la selección alemana de futbol, sufría problemas de depresión y se quitó la vida. El triste suceso puso sobre la mesa un tema poco abordado: la importancia de la salud mental.

El caso de Enke y otros han seguido apareciendo en el deporte, no importa si hablamos de alto rendimiento o del profesional, pues ambos son realizados por personas quienes además de mejorar su rendimiento físico también necesitan priorizar el cuidado de su mente y emociones.
La salud mental en el deportista está relacionada con la parte del bienestar psicoemocional y del disfrute, lo cual muchas veces se deja de lado por mantener la idea de que lo único importante son la competencia y los resultados. Hablar de este aspecto humano en los deportistas de élite era antes visto como una debilidad, hoy es una necesidad.
Los principales trastornos que empieza a manifestar un deportista cuando ya está comprometida su salud mental son la ansiedad y depresión, la falta de regulación emocional y de afrontamiento al estrés.
La doctorante Angélica Larios Delgado, de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que desde hace algunos años, en el mundo deportivo se empezó a notar la necesidad de entender el costo de exigirle a un cuerpo no sólo en términos físicos, sino también mentales, y lo que significa exponer a la mente a cargas de estrés muy pesadas.
“Las lesiones en el cuerpo dejan cicatrices y pareciera que la parte emocional no, y por supuesto que hay huellas y cicatrices emocionales que están completamente invisibilizadas”.
Un estudio publicado en 2015, en la revista Occupational Medicine (con datos de la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales), destacó que 26% de los futbolistas en activo tienen problemas de depresión y ansiedad.
Por su parte, la FIFA, junto con la Organización Mundial de la Salud iniciaron en 2021 la campaña #ReachOut, diseñada “para sensibilizar acerca de los síntomas de los trastornos de salud mental, alentar a las personas a buscar ayuda cuando la necesiten y tomar medidas cada día en favor de una mejor salud mental”.

Violencias sistémicas en el deporte
Larios Delgado, especialista en psicóloga del deporte y en análisis experimental de la conducta, explica que los atletas ven comprometida su salud mental por usos y costumbres, tradiciones y la cultura que se ha relacionado con la identidad del deporte, es decir, esta visión de que el deporte sólo es competencia e incluso imperan frases como: “Lo que importa es el resultado”, “tú eres el mejor”, “tú eres el más fuerte”.
“Implícitamente el discurso genera la primera de las violencias que es contra uno mismo, de ‘aguántate’, ‘esfuérzate más allá de tus límites’, ‘si no te duele no te estás esforzando’, y ahí empieza el primer problema que es la falta de autocuidado, porque se cree que la medalla lo vale todo”.
En el soccer, particularmente, existen algunas problemáticas que pueden afectar la salud mental del futbolista. Uno de ellos es la falta de reforzamiento de la salud mental en los niños y jóvenes quienes buscan dedicarse a esta profesión; y el segundo, el predominio de una visión de sesgo de género, pues aunque también es practicado por mujeres, siguen siendo espacios mayormente reservados para los hombres.
En cuanto al primero, el futbol es un deporte que desata pasiones y muchas expectativas en miles de niños, quienes acuden desde pequeños a escuelas de futbol con el objetivo de llegar a ser un futbolista profesional. En ese andar pueden estar expuestos a violencias que viven en su día a día y a la priorización, sobre todo, del rendimiento físico más allá del bienestar mental.
“El fútbol es un nicho muy violento, es un sistema de consumo y están buscando el ‘producto que venda más’ y el problema es que meter a los jóvenes a un sistema así es garantizar que va a tener muchísimos riesgos para su salud mental porque desde su formación le están enseñando que es parte de una cadena de consumo que sacrifica el bienestar de las personas”.
Sobre la visión de género, la doctorante Larios explica que en el fútbol aún persisten creencias respecto a que los hombres no lloran, no sufren, no se quejan, aunque ya se tienen estadísticas globales de la problemática de salud mental en los hombres por la invisibilización del autocuidado por un estigma o estereotipo de género.
“Además, los jóvenes de cualquier género –pero especialmente los varones– que se esfuerzan por mantener los ideales masculinos ortodoxos pueden manifestar comportamientos que afectan negativamente su salud mental, como la menor búsqueda de ayuda o la supresión del dolor, lo que puede provocar más lesiones. Estas tendencias se alinean con la necesidad percibida de defender las formas hegemónicas de masculinidad, tratando de minimizar cualquier asociación con la debilidad o vulnerabilidad percibidas, y siguiendo patrones culturales que enfatizan la dureza y el control”, señala en artículo publicado en marzo de 2024.

Prevención
La psicóloga Larios recomienda el establecimiento de normas donde se priorice la salud mental de los deportistas –como ocurre en otras áreas como la laboral–, las cuales establezcan que si existe bienestar mental y físico se rendirá mejor.
“Porque cuando sobrepasas tu capacidad de afrontamiento de las reacciones emocionales y de estrés, inevitablemente va a llegar un bloqueo y si lo haces sistemáticamente va a haber un tema de aprendizajes negativos que pueden generar pánico o frustración en el deportista y es más difícil que tenga un buen rendimiento”.
Algunas señales de alerta en los deportistas son cambios en su rutina, incapacidad de mantener su cotidianidad, aislamiento social, pérdida de interés en sus actividades, falta de adherencia al entrenamiento, cambios en los patrones de sueño, trastornos alimenticios.
Por María Luisa Santillán, Ciencia UNAM-DGDC



