Conoce los santuarios naturales y los lineamientos de preservación para los visitantes

El inicio del verano trae consigo uno de los espectáculos biológicos más esperados en la región central del territorio nacional. La temporada de reproducción de las luciérnagas (la cual se registra de manera anual a partir de junio y se extiende hasta mediados de agosto) activa el turismo ecológico en reservas boscosas colindantes con el Valle de México.
De acuerdo con información técnica publicada por el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estos insectos requieren de condiciones muy específicas de humedad, baja contaminación lumínica y vegetación densa para llevar a cabo su característico proceso de bioluminiscencia.
Tres santuarios naturales accesibles desde la zona metropolitana
La infraestructura de conservación en estas entidades federativas permite la recepción de visitantes mediante recorridos controlados. Las opciones geográficas para el público se describen de manera detallada a continuación:

- Los Dinamos (Magdalena Contreras, CDMX): Esta área natural protegida dentro de la propia capital del país alberga poblaciones de luciérnagas en sus zonas más profundas y húmedas (especialmente cerca del cauce del río). Al ser un ecosistema boscoso nativo, el avistamiento requiere de visitas guiadas y controladas para respetar el entorno urbano-forestal.
- Nanacamilpa (Tlaxcala): Considerado un centro de relevancia internacional para el estudio de esta especie, se ubica a dos horas de la capital. La temporada formal en este sitio abarca del 10 de junio al 9 de agosto, con opciones de hospedaje y recorridos nocturnos coordinados por centros comunitarios certificados como Canto del Bosque.
- Bosque Esmeralda (Amecameca, Estado de México): Este espacio protegido se localiza en las faldas del volcán Iztaccíhuatl (a una hora y media de distancia de la urbe). Dispone de campamentos ejidales y cabañas comunitarias administradas por los propios pobladores de la región.
- Santa Rita Tlahuapan (Puebla): Situado en los límites del Valle de San Martín Texmelucan, este santuario integra áreas boscosas que colindan con lagos y campos de cultivo de lavanda, lo que ofrece un entorno propicio para la espera del anochecer previa al avistamiento.
Lineamientos científicos y reglas básicas para la conservación del bosque
La supervivencia de estas poblaciones de insectos depende directamente del comportamiento de los excursionistas dentro de los santuarios. Según las directrices de manejo ambiental de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), el turismo masivo sin control altera los ciclos de apareamiento, por lo que es obligatorio el cumplimiento estricto del reglamento interno de los parques.

Los lineamientos de protección ecológica vigentes para todas las reservas de la región se sintetizan en los siguientes puntos:
- Prohibición de iluminación artificial: Queda estrictamente prohibido el uso de linternas, cámaras con flash o pantallas de teléfonos celulares, debido a que las luces artificiales interfieren con las señales lumínicas de los insectos.
- Restricción de agentes químicos: Se impide el uso de repelentes de insectos, perfumes o bloqueadores solares en aerosol, ya que los componentes volátiles resultan altamente tóxicos para la fauna del lugar.
- Desplazamiento controlado: Los usuarios deben caminar en absoluto silencio y mantenerse de forma permanente sobre los senderos marcados para evitar pisar a las hembras o las larvas que habitan en el suelo húmedo.
Fuente EL UNIVERSAL



