
La tendencia de farmear aura cobró fuerza en América Latina, particularmente en Argentina y México, mediante la red social TikTok. Hasta el 21 de agosto de 2026, la mención #farmearaura acumuló entre usuarios mexicanos más de 16 mil publicaciones y alrededor de 202 millones de visualizaciones, según el Observatorio de Medios Digitales del Tecnológico de Monterrey.

Aunque pareciera innovador que una tendencia viral se traslade al espacio público, participantes, expertos y adultos coinciden en sus similitudes con otras expresiones y en el fondo de las mismas.
Dante, de 11 años, y Emily, de 17, llegaron decididos. Con una mezcla del diyéi ZXKAI de fondo, mostraron su creatividad. A metro y medio de distancia, ella movió sus brazos en forma pendular por delante y detrás de su cintura. Él respondió con brincos estilo break dance, gestos de silencio con sus dedos y miradas retadoras. Los asistentes gritaron y se emocionaron con la batalla de aura.
Las reglas, la organización y el significado no fueron claros. Simplemente ganó quien más “estilo” derrochó según los aplausos del público. Novios, amigos, madres e hijos y curiosos llegaron en distintas horas. Aunque algunas personas dudaron en participar, la posibilidad de ganar una tablet las convenció en un acto realizado en la Utopía México-Tenochtitlan, de la alcaldía Miguel Hidalgo.
Como reseñó La Jornada el 20 de agosto pasado (https://shorturl.at/ Dg6FW), el término farmear aura viene del verbo en inglés farm (cosechar) y, en los videojuegos, se refiere a realizar acciones repetitivas para conseguir recursos, experiencia, objetos o puntos. Por su parte, aura, según la RAE, puede emplearse como sinónimo de prestigio, reputación, fama o aceptación general.
Farmear Aura: ¿Moda o punto de encuentro?
Para América, de 24 años, quien acudió a su primer torneo, fue buena idea tener un lugar donde expresarse y conocer gente. Su amiga Andrea dijo que participa en las batallas de farmear sólo para reír.
El traslado de una práctica nacida en el espacio sociodigital hacia el espacio físico expresa una necesidad de encuentro que la digitalidad, pese a ser preferida por la generación (nacidos entre 1994 y 2012 o nativos digitales), no termina de cumplir.
Según Jorge Zaruma, doctor en estudios del desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas, este fenómeno es una forma de “encarnar al meme”, llevar al cuerpo y al espacio una gramática que hasta entonces pertenecía a las pantallas. Incluso, no necesariamente por querer competir y ganar.
“Si algo se expresa en la Generación Z, es la soledad. Los jóvenes en América Latina, Estados Unidos y Europa sienten una soledad no deseada. La digitalidad ha funcionado como mecanismo de contención para esa soledad, pero que no está bastando. Hay una urgencia en la expresión del meme al momento de farmear. Dotar de carne a la digitalidad para encontrarse. En esas identidades, la forma es mucho más que el fondo”, aseguró ante La Jornada.

Salir de la pantalla
Para Alejandro Zamudio, doctor en sicología social y ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el concepto central para entender este “ritual de reconocimiento mutuo” es el de identidad colectiva.
“Cuando se juntan los jóvenes y los rodean otros se está construyendo una identidad colectiva. Entienden los ademanes, los pasos. Tiene que ver con emociones y creencias generalizadas e hitos históricos. Esto no se hubiera logrado, o con tal magnitud, si esa generación no hubiera compartido la pandemia en determinada época de la infancia y adolescencia“, consideró.
Aunque Fernando, de 15 años, no los entiende, asistió a una batalla organizada por el Instituto de la Juventud (Injuve) de la Ciudad de México después de clases sólo para disfrutar “a quienes se expresan sin que les estén diciendo cosas”. Ante las críticas de los adultos, pidió: “¿que se compren una vida, no? Es lo mismo que hacían ellos cuando bailaban tectonic”.
Ángel, de 62 años, acudió para observar el torneo y consideró positiva la actividad. “Deben entender a sus chamacos, cuáles son sus habilidades, inquietudes y sus sueños para poder guiarlos, en vez de reprimirlos”, señaló. A su juicio, los jóvenes deben combinar las redes con la convivencia en la calle.
Al menos 67 por ciento de los miembros de la Generación Z se sienten solos, según un informe difundido en 2025 por Cigna Group, empresa estadunidense de salud y seguros. A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere que uno de cada cinco adolescentes entre 13 y 17 años experimenta altos niveles de soledad.
¿Desaparecerá el Farmear Aura?
María del Carmen Fernández Chapou, doctora e investigadora del Tecnológico de Monterrey, coincide en que probablemente las batallas de aura tengan un ciclo corto. Explicó que las tendencias digitales pueden alcanzar altos picos de conversación para caer con rapidez; sin embargo, considera que la referencia podrá permanecer.
“Antes de esta tendencia surgió el Six Seven y los Therians, que son chicos que se identifican con animales, y es una subcultura. Las subculturas, en este caso digitales, pues también son características de la juventud. Estos términos se convierten en la forma de hablar de los más jóvenes y van determinando el lenguaje, que a su vez representa quiénes somos, cómo vivimos y nuestras costumbres. El lenguaje es algo vivo. Podríamos hacer todo un diccionario de neologismos que provienen de las redes o videojuegos”, argumentó.
El auge de farmear aura llegó a México mientras se debate el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes. Sin embargo, para la también investigadora en medios digitales e inteligencia artificial, la clave está en enseñar a los jóvenes a emplear las redes con pensamiento crítico y distinguir entre acciones inocuas y otras que promueven violencia, odio o discursos contra los derechos humanos.
Por su cuenta, el doctor Alejandro Zamudio consideró que “es una oportunidad para que los jóvenes se den cuenta de cómo es ocupar el espacio público haciendo cosas que nadie haría. Consigues que la gente hable de ti, mal o bien, pero ya estás llamando la atención. Entonces, es un aprendizaje. Recordemos movimientos como #YoSoy132, muchos surgieron por contenido en redes sociales”.
En paralelo, Jorge Zaruma consideró que criticar el farmear aura parte de una noción de que la digitalidad no existe y que, como en otros momentos, es una forma de reproducir símbolos similar a la del cine, la música y los bailes.
Los tres coincidieron en señalar que, más allá de esta tendencia, las redes sociales no sustituyeron por completo a la calle. En determinadas circunstancias, pueden ser precisamente el camino para volver a ella.




