HISTORIA Y CULTURA

Publican libro en inglés sobre la inmolación ritual en Mesoamérica

• Coordinado por la académica Vera Tiesler, reúne las voces de 36 autores que dan a conocer los resultados de investigaciones interdisciplinarias

• Presenta nuevos hallazgos y metodologías, que buscan interpretarse acorde con los sistemas de creencias de la época prehispánica

Las investigaciones interdisciplinarias más avanzadas y culturalmente alineadas con el pensamiento mesoamericano, en cuanto a los sacrificios religiosos, se reúnen en el libro Ritual violence and related body treatments in ancient Mesoamerica, de la editorial British Archaeological Reports (BAR), la más grande del mundo dedicada a los estudios arqueológicos internacionales.

Durante su presentación, realizada en el Museo Nacional de Antropología, la coordinadora del volumen, Vera Tiesler, comentó la importancia de que, desde el ámbito anglófono, especialistas e interesados conozcan las últimas aproximaciones en el tema.

Luego de citar el libro previo, escrito con su colega Andrea Cucina, Nuevas perspectivas sobre el sacrificio humano y los tratamientos rituales del cuerpo en la antigua sociedad maya (2007), dijo que ahora, con el nuevo título, la visión se amplía a distintas temporalidades, religiones y civilizaciones de Mesoamérica, gracias a las contribuciones de 36 investigadores de diversas instituciones, entre ellas, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), órgano de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

En sus páginas se presentan nuevos hallazgos y metodologías, como la arqueometría, la arqueotanatología, los isótopos y la paleogenética, que buscan interpretarse acorde con los sistemas de creencias viables en el marco cultural prehispánico, anotó la académica de la Universidad Autónoma de Yucatán.

“En los últimos 20 años se han producido importantes descubrimientos en Tenochtitlan, como el Huei Tzompantli, y en otros contextos de las ciudades mayas de Uxul (Campeche) y Tikal (Guatemala), en El Zapotal (Veracruz), Teotihuacan (Estado de México), Toniná (Chiapas) o Chichén Itzá (Yucatán)”.

Más allá de la letalidad, dijo, “la práctica del autosacrificio es también analizada aquí, dando cuenta del potencial de la arqueometría para descubrirlo. Por ejemplo, el descubrimiento de glóbulos rojos de la señora K’ab’al Xook, de Yaxchilán, es espectacular”, manifestó Tiesler al referirse al trabajo de un equipo interdisciplinario. 

Tal investigación, en la que participaron las expertas Luisa Mainou Cervantes y Luisa Straulino Mainou, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, consideró el análisis, por microscopía electrónica de barrido, de dos punzones tallados en hueso de animal, procedentes de la tumba de quien fuera la esposa principal del gobernante maya Escudo Jaguar o Itzamnaaj B’ahlam.

En el lado posterior de la parte distal de los punzones de hueso se descubrieron áreas café rojizas que, según las observaciones, corresponden a células sanguíneas bien conservadas. Este descubrimiento, encuentra concordancia con las representaciones de la señora K’ab’al Xook en monumentos, como el Dintel 24, en que se le observa como partícipe de estos ritos.

Ritual violence and related body treatments in ancient Mesoamerica consta de 18 capítulos, bajo apartados como “La infraestructura de la violencia ritual en Mesoamérica”, en el que los especialistas del Programa de Arqueología Urbana del INAH, Raúl Barrera Rodríguez, Lorena Vázquez Vallín y Jorge Gómez Valdés, dan a conocer los pormenores de los descubrimientos en el Huei Tzompantli.

La arqueóloga Vázquez Vallín refirió que, de la torre de cráneos (en funcionamiento entre 1428 y 1521 d.C.), se extrajeron 214 de ellos para análisis: en cuanto a la edad de las personas inmoladas predominan los adultos jóvenes, de entre 15 y 29 años, representando el 64% de los individuos: 46.3% son hombres, 37.4%, mujeres, y 8.4%, infantes.

“La presencia de los dos últimos indica que las víctimas sacrificiales provenían de diversos grupos sociales, y que las mujeres jugaban un papel ritual importante, lo cual desafía la idea de que el Huei Tzompantli era exclusivamente para guerreros cautivos varones, y obliga a replantearnos la identidad de las víctimas sacrificiales del dios Huitzilopochtli, y el concepto tradicional que tenemos de guerrero o combatiente”, finalizó.

Fuente INAH

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