HISTORIA Y CULTURA

Instrumentos musicales del orbe llegan al Museo Nacional de Antropología

• La exposición temporal Música de México y del mundo mostrará la diversidad de estos objetos, sus paralelismos, diferencias y complementariedades

• Organizada por la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, fue curada por el investigador Juan Guillermo Contreras Arias

Un viaje por el universo de la música y los instrumentos sonoros permitirá conocer su diversidad en otras latitudes, mediante la exposición Música de México y del mundo, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, con el objetivo de mostrar algunas de las intenciones, formas y usos de estos objetos, así como sus paralelismos, diferencias y complementariedades.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, señaló que la exposición fortalece una visión del patrimonio que reconoce tanto a los objetos como a los saberes y prácticas que le dan sentido. “Cada instrumento reúne historia, técnica, creatividad y memoria. Acercar este patrimonio al público amplía nuestra comprensión de la diversidad cultural y nos invita a reconocer que la música ha sido, en todas las culturas, una forma de construir comunidad y transmitir conocimiento”.

Instalada en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología, la exhibición será de entrada libre y se inaugurará el 17 de julio de 2026, a las 12:00 horas. Mostrará 358 piezas que forman parte de la colección del músico e investigador mexicano del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Juan Guillermo Contreras Arias, quien estuvo a cargo de la curaduría.

La muestra contempla seis núcleos temáticos: La música y los instrumentos musicales, Surgimiento de los instrumentos musicales, Reunir instrumentos musicales, Recorrido de la música, De juguetes a instrumentos y Hechura y restauración. “Quiero mostrar la mayor cantidad de instrumentos posibles, los que pueden transmitir algo”, dijo el curador.

Se exhibirán idiófonos, cuyo sonido se produce mediante la vibración de su propio cuerpo al ser golpeados, sacudidos, raspados o frotados; incluye a los membranófonos, cuya sonoridad es resultado de la vibración de un parche al ser percutidos. Así como cordófonos, resultado de la tensión de cuerdas, y aerófonos, que generan sonido mediante la vibración de una columna de aire en su interior.

Ello se reflejará en instrumentos procedentes de México y del mundo. De entre las 32 entidades federativas del país resalta un tlapanhuehuetl cilíndrico con bajorrelieves; un k’ayom o timbal ritual lacandón, hecho con barro; chirimías de Jalisco, Tlaxcala, Oaxaca y Texcoco; arpas totonacas, tenek, nahuas, jaraberas, jarochas y zinacantecas; jaranas jarochas, mixtecas y huastecas, así como jirukiam (raspadores) y ténabaris (capullos de mariposa) yaquis.

De América, se apreciarán panderetas de Canadá y Chile; cornetas de cuero de toro de Perú y Ecuador; gaitas colombianas y charangos peruanos y bolivianos. De África, timbales de acero procedentes de El Magreb, cornetas hechas en el sur de ese continente a partir de cuernos de gacela, y una cítara elaborada con tallos unidos, a manera de balsa, procedente de Nigeria, entre otros.

De Europa, sobresalen gaitas gallegas, escocesas y catalanas, armónicas alemanas, una concertina italiana e instrumentos de cuerdas, como guitarras de fado, una balalaika rusa, un banjo tenor francés o un bousoki griego. Mientras que de Asia llega un sarod indio, cítaras largas de madera, conocidas en Corea y Japón como kayagûm y koto, respectivamente; y un saúng’gauk o arpa de arco de Myanmar, por mencionar algunos.

La temporalidad de las piezas es diversa como los materiales en que fueron elaboradas. Los que serán expuestos corresponden, en su mayoría, a los siglos XIX y XX. Entre los componentes de fabricación los hay orgánicos e inorgánicos, como carrizo, corcho, astas y pezuñas de venado, hueso, piel, madera, concha, cristal, baquelita, nylon y diversos metales y aleaciones derivadas.

Estos instrumentos son una pequeña parte de la colección de Contreras Arias, formada por alrededor de 5,000 piezas, las cuales comenzó a recopilar hace más de 50 años, mientras se formaba como músico, etnomusicólogo, laudero y compositor, hasta integrar la colección de instrumentos tradicionales más grande del país.

“Me encontré con un mundo de instrumentos. Empecé con los de México, recorrí todos los estados para ver qué era lo que había y descubrí que es un barril sin fondo. Después, cuando salí alrededor de América, Europa y demás, la colección se fue enriqueciendo”, comentó.

Los instrumentos han llegado a sus manos de diversas formas. Además de adquirirlas durante sus viajes, otras se han integrado a su colección a partir de donaciones e, incluso, regalos por parte de personajes de la talla de Ravi Shankar y Aashish Khan, músicos indios referentes del sitar y del sarod, respectivamente.

Fuente INAH

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