Tras seis años de desarrollo, el invento sustituye las ceras y adhesivos usados para inmovilizar insectos y permite estudiarlos sin alterar su comportamiento.

Un equipo de científicos de la UNAM desarrolló una trampa acústica que hace levitar moscas y abejas mediante ondas ultrasónicas de alta intensidad, sin causarles ningún daño. El proyecto, encabezado por el investigador Víctor Ulises Lev Contreras Loera, del Instituto de Ciencias Físicas (ICF) de la UNAM, busca estudiar la percepción y el comportamiento de los insectos sin lastimarlos. Aquí te explicamos en qué consiste este invento mexicano.
De acuerdo con la UNAM, el dispositivo se construyó en el Laboratorio de Óptica y Acústica, con sede en el campus Morelos. Está formado por dos estructuras enfrentadas que crean una cavidad donde campos acústicos muy intensos y enfocados generan ondas estacionarias capaces de apresar materiales diversos, incluidos organismos vivos.
El físico explicó cómo se produce el fenómeno:
«En la naturaleza, cuando dos ondas se propagan en sentidos contrarios, se produce una onda acústica estacionaria que aparenta que no se está propagando y cambia la amplitud de la presión en algunos puntos, pero en otros no. Esos últimos se llaman nodos de presión, y en ellos se pueden atrapar objetos», destaca Víctor Ulises Lev Contreras Loera.
¿Cómo funciona la trampa acústica de la UNAM?
Para generar la levitación acústica, el equipo utiliza arreglos de pequeñas bocinas que emiten ondas ultrasónicas. El sistema se ajusta de manera precisa para que las ondas emitidas y reflejadas interfieran de forma eficiente y concentren la mayor intensidad posible en el centro de la trampa, donde se capturan los insectos.

Aunque otros laboratorios en el mundo ya habían capturado objetos simples, como esferas, el equipo del ICF de la UNAM logró inmovilizar organismos vivos de formas más complejas.
¿Por qué el insecto no percibe el ultrasonido?
El sonido que escuchan las personas se ubica entre los 20 hertz y los 20 kilohertz. La trampa acústica de la UNAM emplea frecuencias de 40 kilohertz, por encima del rango audible de los humanos y de numerosos seres vivos, para que el dispositivo no sea invasivo para los insectos atrapados o «atados» acústicamente. El investigador advirtió que usar sonido audible «resultaría impráctico debido a su intensidad, pues sería extremadamente molesto, comparable al generado por una turbina de avión».
¿Para qué sirve este invento de la UNAM?
El método permite sustituir las ceras y adhesivos que tradicionalmente se usaban para inmovilizar insectos durante los experimentos. La ventaja del ultrasonido es que mantiene al organismo suspendido sin contacto físico y sin interferir con las mediciones, lo que evita alterar su comportamiento natural.
Una aplicación concreta llegó en 2022, cuando investigadores de la Universidad de Aix-Marsella, en Francia, buscaron a Contreras Loera para estudiar insectos vivos. Desde Cuernavaca, el equipo envió los levitadores acústicos y colaboró a distancia durante tres años en un proyecto con «moscas de las flores», semejantes a las abejas. El trabajo se publicó recientemente en la revista Annals of the New York Academy of Sciences.

Fuente EL HERALDO DE MÉXICO



