En la actualidad se importan 99.9%.

A 27 de mayo del 2026
Ciudad de México. Las proteínas humanas creadas mediante ingeniería genética son las sustancias activas de los medicamentos biotecnológicos y aunque existen desde 1982, cuando inició la venta de la insulina humana para el tratamiento de la diabetes y han demostrado alta eficacia para el control de enfermedades complejas, como el cáncer, en México prácticamente no se fabrican.
La dependencia del extranjero es de 99.9 por ciento, afirmó Diego Ocampo, vicepresidente de Tecnología del laboratorio mexicano Neolpharma. “Vamos tarde” en esta área por diversos factores, entre ellos, el alto costo de la tecnología para la fabricación de los productos y los obstáculos regulatorios que se agudizan por las estrategias de las compañías trasnacionales para extender injustificadamente sus derechos de propiedad industrial.
Mauricio Trujillo Roldán, investigador titular B del Centro de Nanociencias y Nanotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que ante la escasez de los Ingredientes Farmacéuticos Activos (APIS, por sus siglas en inglés) para biotecnológicos, éstos se importan de India y China, mientras los productos terminados de innovadores y biocomparables que ya son para uso en pacientes provienen de Europa y Estados Unidos.
En entrevista, el investigador resaltó que aunque es un asunto complejo, en México existen las condiciones para el desarrollo de los biotecnológicos y sobre todo, los bio-comparables que se fabrican cuando concluyen las patentes de los innovadores.
Los programas de maestría y doctorado de las universidades forman expertos en química, biotecnología, bioquímica, ciencias biológicas, químico fármaco biólogos y biólogos, pero por la carencia de una estrategia nacional en la materia, no hay oportunidades laborales y de desarrollo, por lo que esos profesionales optan por irse al extranjero, sostuvo.
Ha faltado una política pública que impulse el desarrollo del sector, aunque cada vez hay más empresas interesadas en invertir. El problema es que difícilmente lo harán sin los incentivos económicos y regulatorios que les den certeza.
El especialista señaló que hay oportunidades crecientes, pues ya hay productos con patentes vencidas, es decir, se pueden fabricar los biocomparables, que pueden ser 10 veces más baratos respecto al innovador, cuyo precio llega hasta 200 mil pesos por tratamiento para un mes de algún tipo de cáncer.

Mencionó que en Mexico algunas empresas fabrican medicamentos biocomparables, entre ellas, Pisa y Probiomed (ahora parte de Sanfer). Esas iniciativas se deben apoyar.
También Neolpharma decidió incursionar en el sector. Su primera fábrica de biocomparables está concluida. Se ubica en la Ciudad de México y los directivos ya están en espera de la visita de inspección para obtener el certificado de buenas prácticas de manufactura de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Diego Ocampo indicó que buscan establecer convenios de colaboración con instituciones académicas para producir biocomparables. Y es que en México el problema ha sido la ausencia de una base industrial que se vincule con los investigadores y desarrolladores de APIS para medicamentos biotecnológicos, a fin de producirlos a nivel industrial.
Lo más grave es que esos desarrollos se van a otros países y, en el peor de los casos, se quedan en los laboratorios de las instituciones.
Ocampo llamó la atención sobre el hecho de que en Estados Unidos y Europa ha habido cambios regulatorios para impulsar el desarrollo de los biocomparables, también identificados como biosimilares, con el objetivo de abatir los costos de las medicinas y ampliar la capacidad de cobertura.
Ese es un tema pendiente en México porque aunque existen reglas para el desarrollo de biocomparables, los laboratorios nacionales se enfrentan a las argucias de los trasnacionales para extender la vigencia de sus patentes.
De por sí es complicado el diseño de las APIS porque las proteínas humanas recombinantes terapéuticas deben replicar a las mismas sustancias de ese tipo que produce el organismo y lograr con seguridad, calidad y eficacia el control y/o la cura de enfermedades, indicó.
Fuente: LA JORNADA




