
Cuando se habla de donación de órganos, es común que aparezcan dudas: “¿y si los médicos no hacen todo lo posible por salvarme?”, “¿mi familia tendrá que pagar?” o “¿cualquiera puede recibir mis órganos?”. Muchas de estas preguntas nacen de información incompleta que puede generar mitos alrededor de una decisión solidaria. Conoce algunos a continuación.

1. Si soy donador, no intentarán salvarme
Falso. La atención médica de una persona que está siendo atendida por una enfermedad o emergencia tiene como objetivo preservar su vida. La donación se considera únicamente bajo circunstancias médicas y legales específicas, una vez que se ha confirmado la pérdida de la vida conforme a los procedimientos establecidos.
2. Cualquier persona puede recibir mis órganos
No necesariamente. La asignación de órganos depende de criterios médicos y de los procedimientos establecidos para los trasplantes. La donación no significa que el órgano se entregue directamente a una persona elegida por el donador o su familia.
3. Solo se pueden donar órganos después de morir
Falso. Existen donaciones en vida bajo condiciones determinadas. Por ejemplo, es posible donar un riñón o segmentos de algunos órganos, siempre después de una evaluación médica y conforme a los requisitos legales correspondientes.

4. Mi familia tendrá que pagar por donar
Falso. La donación de órganos y tejidos con fines de trasplante es altruista y voluntaria. El proceso está regulado por las autoridades sanitarias y no debe convertirse en una actividad comercial.
5. Con decirlo una vez es suficiente
No necesariamente. Hablarlo con la familia es fundamental. En México, comunicar la decisión ayuda a que las personas cercanas conozcan tu voluntad y puedan apoyarla cuando llegue el momento. El CENATRA recomienda expresar la decisión en vida y compartirla con la familia.
Informarse permite separar los hechos de las ideas que se han transmitido durante años. Si estás considerando ser donador, conversa con tu familia y consulta información oficial antes de tomar una decisión.
Una decisión informada puede empezar con algo tan sencillo como hablar del tema en casa.

Fuente: Centro Nacional de Trasplantes



