SALUD Y BIENESTAR

Vitamina D después de los 50, la clave esencial para una buena salud ósea

Los cambios hormonales en esta etapa traen desafíos invisibles que es necesario atender a tiempo

La llegada de la menopausia representa una nueva etapa en la vida de las mujeres. Es un momento de cambios físicos y hormonales, por lo que también trae una oportunidad para prestar mayor atención a hábitos que pueden influir en el bienestar a largo plazo.

Uno de los aspectos que cobra especial importancia durante esta etapa es la salud ósea. Con el paso de los años, los huesos pueden volverse más vulnerables, por lo que mantener una adecuada nutrición y un estilo de vida activo se convierte en una herramienta fundamental de prevención.

En este contexto, la vitamina D juega un papel esencial. Este nutriente ayuda al organismo a absorber calcio y fósforo, minerales indispensables para mantener huesos fuertes y saludables. Además, participa en procesos relacionados con el sistema inmunológico y el equilibrio general del organismo.

Aunque suele asociarse principalmente con la exposición al sol, obtener suficiente vitamina D no siempre es sencillo. Los cambios en los estilos de vida actuales han reducido el tiempo que muchas personas pasan al aire libre, debido a jornadas laborales en espacios cerrados, mayor uso de pantallas en interiores y rutinas más sedentarias.

Esta situación también se refleja en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (ENSANUT) 2022-2024, el 38.5 % de las mujeres de entre 12 y 49 años presentan deficiencia de vitamina D. Si bien la encuesta no contempla directamente a mujeres mayores de 50 años, especialistas consideran que esta condición continúa siendo un tema relevante durante la menopausia y la posmenopausia.

Además, la deficiencia de vitamina D no depende únicamente de la cantidad de luz solar disponible. Diversos factores relacionados con el estilo de vida pueden influir, ya que se ha observado una mayor frecuencia en mujeres con mayor escolaridad, niveles socioeconómicos medio y alto, así como en quienes viven en zonas urbanas, donde es común pasar más tiempo en interiores.

La alimentación también puede convertirse en una aliada para obtener este nutriente. Algunos alimentos que aportan vitamina D son pescados grasos como el salmón y el atún, productos lácteos fortificados, así como el queso, el hígado de res y la yema de huevo.

Más allá de necesitar de un solo nutriente, el cuidado de la salud ósea requiere una visión integral: mantener una alimentación balanceada, realizar actividad física de manera constante y acudir a revisiones médicas periódicas para conocer las necesidades específicas de cada persona.

“La menopausia transforma profundamente el cuerpo de las mujeres, pero hay cambios que ocurren en silencio y que muchas veces pasan desapercibidos, como el desgaste de los huesos. Hablar de vitamina D es también hablar de prevención y de la importancia de cuidar la salud ósea a largo plazo, entendiendo que pequeñas acciones de cuidado hoy pueden influir en el bienestar y la calidad de vida del mañana”, señaló Ana Villarreal, gerente de Bienestar y Nutrición en Nestlé México.

La evidencia científica ha demostrado que una deficiencia prolongada de vitamina D puede contribuir al debilitamiento de los huesos y, en mujeres adultas, relacionarse con padecimientos como la osteomalacia y un mayor riesgo de osteoporosis, una enfermedad que vuelve los huesos más frágiles y susceptibles a fracturas.

Por ello, la prevención se vuelve una pieza clave. Incorporar hábitos saludables desde esta etapa puede ayudar a las mujeres a conservar su movilidad, independencia y calidad de vida durante los años siguientes.

Cuidar los huesos después de los 50 no se trata únicamente de atender una consecuencia del paso del tiempo, sino de tomar decisiones conscientes que permitan vivir esta nueva etapa con bienestar y plenitud.

Por MATÍAS DOMÍNGUEZ

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