
Inicia la semana y para algunos, también quedan los estragos de una noche de fiesta, unas copas de más, las desmañanadas y quizá algo de deshidratación. Pero, ¿qué ocurre dentro del organismo después de beber alcohol y cuánto tiempo necesita el cuerpo para procesarlo?

De acuerdo con Ciencia UNAM, cuando una persona consume alcohol, el organismo no necesita someterlo a un proceso de digestión como ocurre con los alimentos. El etanol pasa rápidamente al torrente sanguíneo y comienza a distribuirse por el cuerpo, provocando los conocidos efectos físicos y psicológicos.
El recorrido del alcohol comienza en el estómago, donde se absorbe alrededor de 20 por ciento del total ingerido. El 80 por ciento restante continúa su camino hacia el intestino delgado, donde se absorbe con rapidez y llega a la sangre.
A diferencia de otros alimentos y bebidas, los especialistas señalan que, el alcohol no requiere un proceso de digestión para ser absorbido. Por ello, una vez que llega al aparato digestivo, puede pasar rápidamente al torrente sanguíneo a través del estómago y, principalmente, del intestino delgado.
El hígado, el principal encargado de procesar el alcohol
Una vez que el alcohol circula por la sangre, el hígado se convierte en el principal órgano responsable de metabolizarlo. Su función es transformar el etanol en sustancias que puedan ser procesadas y eliminadas por el organismo.
Según la información difundida por la UNAM, el hígado puede metabolizar aproximadamente 30 mililitros de etanol por hora, equivalentes a unas dos cucharadas. El alcohol que no puede ser procesado de inmediato permanece circulando en la sangre hasta que el hígado logra metabolizarlo.

Este proceso explica, en parte, por qué los efectos del alcohol pueden mantenerse durante varias horas, ya que el organismo necesita tiempo para procesarlo y no puede acelerar de manera significativa la capacidad del hígado para metabolizarlo.
¿Cómo el cuerpo elimina al alcohol?
Aunque el hígado tiene el papel principal, los expertos refieren que otros órganos también participan en la eliminación de las sustancias derivadas del consumo de alcohol. Los riñones , por ejemplo, filtran sustancias de la sangre y contribuyen a eliminarlas mediante la orina. Además, el consumo de alcohol puede aumentar la producción de orina, lo que favorece la pérdida de líquidos y puede contribuir a la deshidratación.
Una pequeña cantidad del alcohol también puede salir del organismo mediante la exhalación. Esta es precisamente la razón por la que los alcoholímetros pueden detectar etanol en el aire que una persona expulsa al respirar.
Entender este proceso permite dimensionar que cada copa representa un trabajo para el organismo y que, aunque sus efectos puedan parecer pasajeros, el cuerpo necesita tiempo para procesar por completo el alcohol que consumes.
En México, el alcohol forma parte de los hábitos de consumo de una amplia parte de la población. La ENCODAT 2025 reportó que 73.7 por ciento de las personas de entre 12 y 65 años lo ha consumido alguna vez en su vida; mientras que entre las mujeres esta proporción aumentó de 62.6 por ciento en 2016 a 69.3 por ciento en 2025. En contraste, entre adolescentes el indicador disminuyó de 39.8 a 33.9 por ciento.

Por SHAMADY OMAÑA



