SALUD Y BIENESTAR

Cinco pasos para mejorar la relación contigo mismo y cuidar la salud mental

La autocrítica excesiva impacta la salud mental, advierte el doctor Humberto Bautista; estas son cinco acciones recomendadas para construir un diálogo interno más amable.

Más de mil millones de personas viven con algún trastorno de salud mental a nivel mundial, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La cifra ha puesto en el centro de la conversación los factores cotidianos que inciden en el bienestar emocional, entre ellos la relación que cada persona construye consigo misma.

El doctor Humberto Bautista, vocero oficial de PiSA Farmacéutica, explicó que la tendencia a evaluarse de manera constante forma parte de la naturaleza humana. «Las personas están en permanente transformación, identificando áreas de mejora y estableciendo metas para crecer», mencionó.

El problema, apuntó, aparece cuando esa búsqueda de crecimiento se convierte en una exigencia desmedida y equivocarse deja de verse como oportunidad de aprendizaje para transformarse en un fracaso personal. Detrás de la autocrítica severa suele estar el miedo a fallar, lo que genera rigidez emocional y dificulta la adaptación a los cambios.

Hiperintención: el concepto que describió Viktor Frankl

El especialista mencionó un fenómeno descrito por el psiquiatra austríaco Viktor Frankl: la hiperintención, término que se refiere al esfuerzo excesivo y obsesivo por alcanzar un objetivo específico. Esa presión, paradójicamente, puede alejar a la persona de aquello que busca conseguir y abrir paso a la ansiedad, la frustración y la sensación constante de insatisfacción.

Bautista agregó que una relación más cordial con uno mismo no implica renunciar a la disciplina ni a la superación personal; significa sustituir la autocrítica severa por un trato más amable, respetuoso y compasivo.

Cinco acciones para fortalecer el diálogo interno

El vocero médico recomendó comenzar con pasos sencillos: modificar el diálogo interno, aprender a reconocer los propios esfuerzos, entender que los errores forman parte del crecimiento, enfocarse en el proceso más que en los resultados y dar al descanso la importancia que merece.

También sugirió replantear pensamientos que alimentan la exigencia excesiva. Entre los ejemplos, cambiar «Tengo miedo a equivocarme» por «Puedo aprender de mis errores»; sustituir «No soy bueno para eso» por «¿Qué puedo hacer para mejorar?»; y transformar «Me rindo» en «Intentaré de otra forma». Estos ajustes favorecen una visión más realista y compasiva.

«La forma en que una persona se habla y se trata diariamente tiene un impacto directo en su bienestar emocional. Aprender a ser más flexible, reconocer los propios esfuerzos y aceptar que la imperfección también forma parte de la vida puede ayudar a fortalecer la salud mental y contribuir a relaciones más sanas con los demás y con uno mismo», concluyó Bautista.

Por MATÍAS DOMÍNGUEZ

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