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En este país está prohibido el chicle, te decimos por qué

A 14 de enero del 2024.- Los chicles son golosinas que están presentes en todo el mundo, o bueno casi ya que hay un país en el que está prohibido. 

¿En qué país está prohibido el chicle?

La República de Singapur, formada por 63 islas, suele llamar la atención por distintos hechos y situaciones increíbles, por una parte el país es famoso por su pulcritud y limpieza absoluta, pero también por reprimir y castigar. 

Singapur tiene la prohibición absoluta de comer chicle en sus calles, ya que en 1992 el Gobierno de la ciudad dictó una ley que prohibía la importación, fabricación o venta de este producto debido a que sus consumidores tenían conductas poco civilizadas al consumirlo.

Las personas que comían el chicle lo pegaban en puertas, mesas o paredes, lo que hacía que fuera difícil el funcionamiento de metros, trenes y elevadores; por lo que desde entonces te pueden poner una multa si eres infractor, y los reincidentes pueden ser condenados a dos años de cárcel. 

Foto: Getty Images

Para abordar los problemas de la goma de mascar, el gobierno dio instrucciones a la Corporación de Radiodifusión de Singapur para dejar de publicar anuncios que promuevan el chicle. Además se habían indicado a las tiendas que dejaran de venderlos.

En 2004 surgió una excepción a esta medida siempre y cuando sean chicles terapéuticos y de nicotina, además de que es importante señalar que no es ilegal comerlo, pero sí lo es importarlo o venderlo; otras prohibiciones son que tampoco se puede escupir en la calle, fumar o incluso robar el wifi del vecino. 

¿Por qué está prohibido el consumo de chicle en Singapur?

Singapur tiene la tendencia de tener todo limpio, cuando comenzó a enriquecerse se hizo más sencillo tener mano de obra barata para limpiar; en su mayoría se tiene la idea de inculcar los hábitos de la limpieza desde los inicios de la vida; una vez al año celebran el “día sin limpiadores”, en el que los barrenderos arrojan sus escobar y los ciudadanos son los que limpian. 

Las personas que masticaban chicle ocasionaron problemas en el transporte público al quedarse en las puertas de los vagones de tren causando retrasos e interrupciones en el servicio.

Además las calles se veían afectadas por los residuos de chicle arrojados negligentemente, generando costos significativos en el mantenimiento y limpieza de la ciudad. Hoy en día la prohibición está respaldada y quienes la infringen tienen multas significativas. 

Las personas que masquen chicle y peor que lo quieran dejar y ensuciar las calles, se les cobrarán multas desde los 125 mil pesos mexicanos.

A pesar de estas medidas, Singapur se mantiene como uno de los lugares más limpios y ordenados del mundo, donde la disciplina cívica y el respeto por el entorno son valores fundamentales.

Fuente: UNO TV

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