HISTORIA Y CULTURA

Escuela de Niños Voladores de Papantla: preservando el arte de danzar en el cielo

La Escuela de Niños Voladores de Papantla tiene la misión de preservar esta ancestral tradición prehispánica entre las nuevas generaciones.

A 21 de agosto del 2025.- Reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en al año 2009, la danza ritual de los voladores de Papantla es una tradición de siglos. Gracias a la declaratoria, se han realizado diversos esfuerzos institucionales y sociales para preservarla entre los más jóvenes. Tal vez la instancia más destacada dedicada a legar para el futuro el espíritu de este ritual es la Escuela de Niños Voladores de Papantla.

La danza ritual de los voladores forma parte de la identidad cultural de los totonacas. © Archivo México Desconocido.

¿Qué es la Escuela de Niños Voladores de Papantla?

La Escuela de Niños Voladores de Papantla surgió como parte de los muchos esfuerzos comunitarios para conservar el ritual de los voladores y por ende, preservar la mayor expresión de identidad cultural e histórica del pueblo totonaca. Esto adquirió mayor importancia tras la declaración de la UNESCO de esta tradición como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2009.

La escuela se encuentra en el Parque Takilhsukut, sitio que está próximo a la zona arqueológica de El Tajín. El Centro de las Artes Indígenas (CAI) es el que la dirige; esta institución veracruzana tiene como misión, precisamente, garantizar la formación artística y cultural de los creadores indígenas de la entidad. Además, realiza diversos proyectos a fin de que se valoren las aportaciones de los pueblos originarios así como para que se proporcionen espacios de diálogo e intercambio con creadores de otras comunidades de México y el mundo.

Las mujeres también forman parte del alumnado de la Escuela de Niños Voladores de Papantla. © IMER.

La escuela de los futuros voladores

La Escuela de los Niños Voladores de Papantla, como hemos comentado, es un espacio para preservar esta tradición milenaria. Es un lugar único donde se forman a muchos de los futuros danzantes de este ritual prehispánico en Veracruz. El centro escolar recibe alrededor de 65 niños y jóvenes cada año, tanto hombres como mujeres. . Allí se les enseña a descubrir y desarrollar las habilidades necesarias. Es menester comentar que tener «talento» para ser un volador significa para los totonacas poseer un don especial.

Las infancias y juventudes adquieren y desarrollan las habilidades y conocimientos necesarios para ser partícipes del ritual de los voladores. © Extensión.

También a los alumnos se les instruye en la lengua totonaca y su cultura. Dentro de esto, deben aprender a cabalidad el significado del ritual. Las enseñanzas corren a cargo de experimentados maestros, usualmente voladores veteranos. Además estudian los elementos del traje tradicional, el amarre en el palo, los pasos de danza que se usan desde su inicio hasta el vuelo. Cuando dominan las materias mencionadas, inician sus primeros ensayos de vuelo a alturas de 18 y 20 metros.

La etapa final de su formación es impartida por el caporal, que es la figura de máxima autoridad de los voladores ya que representa al sacerdote que lleva el control del vuelo. Este les instruye en su labor y a entender el misterio de todo el ritual. Durante la danza aérea, esta importante figura es bastante identificable, ya que es la persona que se queda en la punta del poste y marca el ritmo del descenso de sus compañeros tocando la flauta y el tambor.

En las Escuela de Niños Voladores de Papantla es importante comprender todo el significado y misterio de esta danza ritual aérea. © IMER.

El ritual de los voladores

Finalmente, hay que comentar que aunque la Escuela de Niños Voladores de Papantla realiza sus esfuerzos en el estado Veracruz, esta tradición está ampliamente extendida en México. La razón de ello es que esta danza ritual es una ancestral expresión religiosa y cultural prehispánica. Su origen se remonta a la antigua Mesoamérica, concretamente al periodo Preclásico (del 2500 a.C. al 250 a.C.). Actualmente sigue siendo realizada por comunidades totonacas nahuas en la Sierra Norte de Puebla y en la región del Totonacapan en México. También se ejecuta en Guatemala, en el departamento del Quiché, en Chichicastenango y Joyabaj. 

Fuente: MX DESCONOCIDO

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