OPINIÓN

GERÓNIMO, EL APACHE SONORENSE

CDMX, 5 de febrero, 2024.- «No creo que seamos inútiles o Dios no nos hubiera creado. Nos mira, todos somos hijos de Él. El sol, la noche, los vientos.» «Nací en las praderas donde el viento soplaba libremente y donde nada rompe la luz del sol. Nací donde no había escondites.» Gerónimo. Así pensaba este apache.

Gerónimo, «el que bosteza», nació en 1829 en Nuevo México, territorio mexicano; apache por nacimiento. Su nombre surgió de soldados mexicanos, como líder en Arizpe, Sonora: decían que lo protegían espíritus y que era inmune a las balas.

Gerónimo lideró del último grupo de guerreros que se rindió ante el gobierno de los Estados Unidos. Fue el más famoso, duró más tiempo en rebeldía. Para los pioneros blancos de Arizona y Nuevo México sólo era un asesino. Así se creyó hasta el siglo XX. No, fue un luchador por su raza.

Para los apaches, encarnaba los valores, agresividad, respeto por la comunidad y sus creencias. Inspiró temor entre los colonizadores. Los chiricahuas eran un pueblo nómada; seguía el curso de las estaciones, cazaba y sembraban.

Un momento decisivo en su vida fue en 1858, cuando su esposa, madre y tres de sus hijos fueron asesinados por tropas mexicanas. Juró vengarse de los blancos y matar a todos. Hostigó los asentamientos mexicanos en el norte del país.

En 1875, Estados Unidos, ordenó que los apaches del Río Grande, río Bravo, fueran llevados a la Reservación de San Carlos, en Arizona. Gerónimo escapó tres veces y, aunque se rindió, siempre evitó su captura y ejecución.

La prensa estadounidense, lo convirtió en el apache más «infame». Campañas militares con más de 5 mil soldados, y 500 guías, para encontrar a Gerónimo. Murió el 17 de febrero de 1909. Fue enterrado en el cementerio apache del fuerte Sill, en Oklahoma. FUENTE: Gobierno de México.

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