Xizang. La medicina tradicional tibetana ha curado de manera integral a las personas desde hace milenios de acuerdo con principios básicos de la sabiduría ancestral, y hoy día los miles de egresados de la Universidad de Medicina Tibetana, ubicada en Lhasa, combinan aquellos conocimientos con la ciencia moderna.

El sowa rigpa o ciencia de la curación es un sistema milenario influenciado por el budismo, el ayurveda y la medicina china.
Se basa en el equilibrio de tres humores corporales y utiliza diagnósticos mediante el pulso, cambios en la dieta y remedios con base en hierbas.
Los tres humores son: rlung (viento), mkhrispa (fuego o bilis) y badkan (tierra y agua o flema). La enfermedad surge cuando estos elementos pierden su armonía.
El pensamiento budista señala que el sufrimiento físico proviene de la mente y de tres venenos: la ilusión, la codicia y la aversión.
El diagnóstico clínico incluye la lectura detallada del pulso del paciente y el examen visual de la orina.
Para los tratamientos, se aplican ajustes en el comportamiento diario, dietas específicas, uso de plantas medicinales que crecen a gran altitud y terapias físicas como la moxibustión o los baños medicinales.
Todo esto tiene sus raíces en la antigua cultura indígena del Tíbet.

El primer colegio médico tibetano se fundó en Lhasa en 1696, y en la actualidad existen distintas fábricas de medicamentos tibetanos, entre las cuales destaca la compañía Ganlu Tibetan Medicine, que cuenta con amplios espacios museográficos, en cuyas paredes cuelgan imágenes de los grandes maestras y maestros budistas que han desarrollado la ciencia de la medicina durante milenios.
Su historia se remonta precisamente a 1696. Su predecesor fue el taller farmaceútico del Instituto de Investigación Médica de Yaowang-shan, en Lhasa.
Desde 2012 produce 55 productos medicinales tibetanos aprobados por el Estado, 21 de los cuales están incluidos en el Catálogo Nacional de Seguro Médico de China.
Esta compañía es reconocida por su uso de hierbas tibetanas auténticas procedentes de la meseta Qinghai-Xizang y por preservar las técnicas de procesamiento tradicionales, incluido el método de refinación zuotai, declarado patrimonio cultural inmaterial a escala nacional.
Hace dos años, su marca Ganlu fue reconocida como Marca Centenaria de China y la empresa está actualmente expandiendo su presencia en los mercados internacionales.
Volteamos a nuestro alrededor en el Tíbet y solamente vemos personas sanas, sonrientes. Felices.




