La cifra de trabajadores inscritos en la modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se triplicó en poco más de una década, al pasar de alrededor de 91 mil registrados en 2013 a poco más de 275 mil al cierre de 2024, revelan datos oficiales.

La modalidad 40, formalmente denominada Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, es un esquema originalmente diseñado para que las personas desempleadas puedan seguir realizando aportaciones por su cuenta con el fin de conservar su derecho a una pensión y continuar sumando semanas de cotización.
Sin embargo, el mecanismo vigente desde 1973 se encuentra bajo revisión del gobierno federal debido a la detección de fraudes mediante la simulación de relaciones laborales, así como al abuso en la compra de topes salariales para inflar artificialmente los montos de jubilación, lo que también ha generado presión sobre las finanzas públicas.
El mayor aumento de esta modalidad se ha dado en los años recientes, dado que en 2020 se registraban alrededor de 200 mil registros. Dicho incremento se da en un contexto del surgimiento de un gran número de despachos y asesores que prometen tramitar jugosas pensiones. Hasta antes del 22 de octubre, quienes se inscribían en la modalidad podían elegir un salario de cotización superior al último registrado y contratar periodos de forma retroactiva.
Simulación y fraude
Sin embargo, alrededor del trámite operan despachos y gestores sobre los que el IMSS y la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) han emitido alertas, dado que ofrecen pensiones superiores a 60 mil pesos mediante gestiones rápidas, aunque el monto depende del historial real de semanas y aportaciones de cada persona.
De acuerdo con las alertas, los gestores suelen abordar a los interesados en las inmediaciones de clínicas y subdelegaciones, se presentan como gestores certificados y cobran por una inscripción que es gratuita en oficinas del IMSS.
En uno de los esquemas, los defraudadores se hacen pasar por empresas, cooperativas o despachos contables y piden una aportación económica para registrar a la persona con un patrón falso.
Con esa alta simulan una relación de trabajo para aumentar el salario registrado o acumular semanas de cotización con rapidez, Una práctica que el instituto califica de delito federal de simulación laboral.

Otros prometen sumar semanas cotizadas de forma inmediata a cambio de dinero, algo que no puede hacerse por medio de terceros.
Algunos solicitan el número de seguridad social, la Clave Única de Registro de Población o una identificación oficial, datos que pueden usarse para otros fraudes o extorsiones, y hay despachos que acumulan querellas tras desaparecer con el dinero de las víctimas.
Si el IMSS determina que el empleo fue simulado, puede eliminar las semanas generadas con ese registro, cancelar aportaciones o rechazar la solicitud de pensión, de modo que la persona pierde tanto lo pagado como las semanas.
El instituto detecta estos casos con modelos de riesgo, inspecciones y visitas domiciliarias que verifican la existencia de las empresas y de la relación laboral.
Por ejemplo, en julio pasado se informó que el Seguro Social dio de baja un registro patronal que agrupaba a 55 mil supuestos trabajadores y supervisó cerca de 6 mil expedientes de la modalidad en 2025, aunque no todos derivaron en cancelaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó en su conferencia matutina del 22 de octubre que un análisis del gobierno encontró esquemas para obtener pensiones altas que no correspondían a la historia laboral de ciertos trabajadores, con un impacto que estimó en “cientos de miles de millones”, y señaló que la regulación busca que haya recursos para las pensiones reales.

Por Braulio Carbajal



