La exposición del Museo del Prado es una muestra de cómo la espiritualidad prehispánica permeó el cristianismo europeo en uno de sus símbolos fundamentales: la Virgen de Guadalupe.

A 18 de junio del 2025.- «Tan lejos, tan cerca» es el título de la exposición dedicada a la Virgen de Guadalupe en el Museo del Prado, España. De acuerdo con la página del recinto, el evento surge debido a su vocación de «imagen revelada, objeto de culto y símbolo de identidad en el ámbito hispano».
A través de casi setenta obras, entre libros, grabados, esculturas, etcétera, los espectadores podrán conocer más de este símbolo religioso que sintetizó aspectos de las divinidades madres de la tradición mexica y la Virgen María de Guadalupe de Extremadura, España.

De acuerdo con los datos oficiales de la Iglesia Católica, la imagen surgió en 1531, posiblemente como resultado del arte europeo enseñado a los indígenas. Asimismo, el relato de su aparición posee importantes paralelismo con el del hallazgo de la Virgen de Guadalupe de Extremadura, imagen que también evoca un color de piel morena.
Sin embargo, a diferencia de las advocaciones marianas que llegaron de Europa, la Virgen de Guadalupe recuperó diversos elementos indígenas, pues el mito de su aparición se rastrea precisamente hasta un antiguo centro ceremonial anterior a la llegada de los colonos. De acuerdo con fray Bernardino de Sahagún en la Historia general de las cosas de la Nueva España, en el antiguo monte del Tepeacac o Tepeyac, los antiguos indígenas nahuas del Valle de México veneraban a la Coatlicue, madre de las antiguas deidades a la que cariñosamente llamaban “Tonantzin”.

El Museo del Prado expone un símbolo que representa la transformación de Europa a manos de la espiritualidad prehispánica
Siguiendo con Sahagún, tras la aparición de la Virgen, tan sólo veintiún años después de la llegada de los españoles, los indígenas iniciaron peregrinaciones devocionales al Tepeyac. Entonces no se trataba de un imponente santuario, sino de una pequeña ermita levantada por los franciscanos, evangelizadores que se sumergieron en las profundidades del pensamiento indígena para comprenderlo y, entonces, poder inculturar la tradición cristiana.
Cabe destacar que fueron los mismos franciscanos quienes promovieron el arte como una forma de evangelización, esto incluía cantos, escenificaciones y la pinta de tilmas con imágenes religiosas. Asimismo, las ermitas eran centros de veneración poco reglamentados, lo que demandó la posterior supervisión de los clérigos.
De acuerdo con el Museo del Prado, la exposición «Tan lejos, tan cerca» está a cargo de los doctores mexicanos Jaime Cuadriello (UNAM) y Paula Mues Orts (INAH), quienes invirtieron años de investigación.
La Virgen de Guadalupe, cristianismo y espiritualidad mexica
La exposición arranca con una cartografía de las imágenes guadalupanas distribuidas por España. Al respecto de la sección, la dirección del recinto informó «dicha dispersión responde a factores económicos, sociales y políticos como el comercio con las Indias, la minería y el trasiego de funcionarios virreinales. Las obras reflejan tanto la devoción como los intereses de comunidades, artistas, comerciantes, nobleza y clero, que hicieron de Guadalupe una devoción compartida.»

Además, el recorrido presenta trabajos pictóricos sobre la transmisión del relato de la aparición de la Virgen, réplicas exactas y obras con materiales exóticos. La exposición incluye obras maestras de artistas novohispanos y peninsulares como José Juárez, Juan Correa, Manuel de Arellano, Miguel Cabrera, Velázquez, Zurbarán o Francisco Antonio Vallejo, entre otros. Asimismo, se contemplan actividades como conferencias, proyecciones de obras de cine, entre otras.
Sin duda, la exposición del Museo del Prado representa una muestra de la influencia que tuvo el mundo prehispánico sobre el mundo cristiano y occidental, un fenómeno poco estudiado, pero que sin duda ha dejado una huella profunda en la historia universal.
Fuente: MX DESCONOCIDO




