Detrás de las apariciones espectrales y el pánico nocturno no hay espíritus, sino fascinantes trampas neurológicas: la parálisis del sueño, la pareidolia y la apofenia revelan cómo nuestro cerebro inventa patrones para dar sentido al caos

La celebración de Halloween y el Día de Muertos suele traer consigo historias sobre eventos inexplicables, apariciones y sucesos que desafían la lógica. Sin embargo, detrás de estas experiencias que muchas personas consideran paranormales, existe una serie de procesos psicológicos y neurológicos que explican por qué el cerebro humano genera estas percepciones.
El fenómeno conocido popularmente como que «se sube el muerto», técnicamente denominado parálisis del sueño, es uno de los casos más frecuentes, aseguró Mariano Salinas en su sección Mente en equilibrio de El Heraldo Radio.
Este suceso ocurre debido a un desfase entre el despertar del cerebro y la activación del cuerpo. Durante la fase de sueño REM, el cerebro entra en un estado de alta actividad, mientras que el cuerpo permanece en un estado de reposo profundo como mecanismo de seguridad.
¿Por qué no se puede mover alguien despierto?
«La fase REM es una parte del sueño donde el cerebro empieza a tener mucha actividad, que básicamente es cuando soñamos más vívidamente», dijo.
Cuando ocurre este desfase, la persona recupera la lucidez mental, pero el cuerpo continúa bajo el efecto de este mecanismo de seguridad, lo que impide cualquier movimiento físico.

Esta situación suele generar una sensación de opresión en el pecho, ya que la respiración se mantiene en niveles básicos, lo que puede provocar pánico en quien lo experimenta.
«El cerebro se despierta y el cuerpo todavía no. Ese desfase es lo que nos ocasiona y es desesperante», dio a conocer en la sección.La ciencia detrás de los sonidos y las visiones: apofenia y pareidolia
Otro fenómeno común es la apofenia auditiva, que ocurre cuando el cerebro intenta encontrar patrones en sonidos ininteligibles, como el viento o la estática. Ante la necesidad de otorgar un sentido lógico a estímulos aleatorios, el cerebro construye o interpreta sonidos familiares, lo que lleva a las personas a creer que escuchan palabras o nombres en ruidos ambientales.
«El cerebro siempre tiene la necesidad de detectar patrones, de detectar cosas que le parezcan familiares.»
Finalmente, la pareidolia explica por qué muchas personas creen ver rostros o figuras en objetos inanimados, manchas de humedad o formaciones naturales. Este proceso es resultado de la actividad del giro fusiforme, una parte de la corteza cerebral cuya función principal es identificar rostros humanos.
«Básicamente es la capacidad del cerebro de identificar figuras, formas y figuras y rostros, específicamente rostros.»
De acuerdo con las explicaciones psicológicas, estos eventos no tienen un origen externo, sino que son el resultado de la forma en que el cerebro procesa la información y busca constantemente dar coherencia a su entorno, incluso en situaciones de estrés o fatiga.

Por MATÍAS DOMÍNGUEZ



